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Bibliografía
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Comentarios Bibliográficos:

Sumario:

 

Prevalence and significance of gallbladder abnormalities seen on sonography in intensive care unit patients

Boland GW, Slater G, Lu DSK, Eisenberg P, Lee MJ, Mueller PR

Department of Radiology. Massachussetts General Hospital. Boston. AJR 2000; 174: 973-977.

 Los pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) presentan un riesgo elevado de desarrollar una colecistitis alitiásica, siendo su diagnóstico difícil de realizar. Con intención de determinar la prevalencia y significado de los cambios ecográficos de la vesícula biliar en este grupo de pacientes, este grupo estudia 44 pacientes consecutivos, sin litiasis biliar, incluidos en una UCI. Realizan una ecografía al ingreso y dos días a la semana hasta su alta de la unidad.

El 84% (37/44) de los pacientes presentaron al menos una alteración en la vesícula y el 57% (25/44) 3 o más hallazgos patológicos, que no se encontraban en la ecografía inicial. Presentaron barro el 55% de los pacientes, vesícula distendida (diámetro > 40 mm) el 59%, bandas ecogénicas en la pared el 16%, pared engrosada (> 3 mm) el 25% y líquido perivesicular el 19%. Ningún paciente presentó signo de Murphy ecográfico. No observaron correlación significativa entre los parámetros clínicos-analíticos analizados y los hallazgos ecográficos. Sólo dos pacientes desarrollaron una colecistitis alitiásica. Uno de ellos presentaba barro biliar, vesícula distendida y líquido perivesicular y el otro paciente únicamente una vesícula distendida.

Los hallazgos ecográficos de la colecistitis alitiásica incluyen la presencia de barro, distensión vesicular, pared engrosada, bandas ecogénicas en la pared, líquido perivesicular y un signo de Murphy ecográfico. Sin embargo, estos hallazgos pueden obedecer a diferentes causas (nutrición parenteral, drogas colestásicas, etc.) y esto explica que la mayoría de los pacientes (85%) ingresados en una UCI presentaran alteraciones de la vesícula en el estudio ecográfico. El 57% presentaban 3 o más hallazgos patológicos sugiriendo una colecistitis alitiásica, que sólo presentaba uno de ellos (4%). La presencia de líquido perivesicular, descrito como un hallazgo específico de colecistitis, se describe en un 19% de los pacientes, ninguno de los cuales desarrolló esta complicación. Quizás el Murphy ecográfico sea el único hallazgo especifico de colecistitis, sin embargo resulta difícil de valorar en este tipo de pacientes.

En conclusión, la ecografía muestra un valor limitado en el diagnóstico de una colecistitis alitiásica en pacientes ingresados en UCI. Una vesícula ecográficamente normal hace muy improbable una colecistitis; sin embargo, más de la mitad de los sujetos presentan varias alteraciones sin presentar una colecistitis alitiásica. Considerando esta limitación, en pacientes con sepsis y alguna anormalidad de la vesícula en el estudio ecográfico puede ser necesario realizar una colecistostomía percutánea para descartar la vesícula como origen de la misma.

P. Rendón

Servicio de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz

Thermal ablation therapy for focal malignancy: a unified approach to underlying principles, techniques, and diagnostic imaging guidance

S. Nahum Goldberg, G Scott Gazelle, PR Mueller.

Department of Radiology. Massachusetts General Hospital. Boston. USA. AJR 2000; 174: 323-331.

La termoablación percutánea guiada por técnicas de imagen se está desarrollando en los últimos años como una técnica mínimamente invasiva para el tratamiento de las neoplasias malignas focales, con especial desarrollo en el tratamiento del carcinoma hepatocelular y algunaos metástasis hepáticas. En la presente revisión, Goldgerg y cols., con una amplia experiencia en este tipo de tratamiento, analizan distintos aspectos técnicos de estas técnicas.

El objetivo de la termoablación es destruir mediante el calor (necrosis coagulativa) el tumor sin dañar el tejido adyacente. Diversas han sido las fuentes de energía empleadas: energía electromagnética en forma de radiofrecuencia o microondas, fotocoagulación, ultrasonidos de alta intensidad o inyección de fluidos calientes. Se discuten las diferentes estrategias planteadas para mejorar la técnica: electrodos múltiples, electrodos en paraguas, electrodos fríos, reducción de la perfusión sanguínea.

La ultrasonografía es la técnica de imagen más ampliamente empleada para dirigir este tipo de terapia, en su opinión mejorada por la combinación con TAC fluoroscopia. Sin embargo, la ecografía no resulta adecuada para la valoración de los resultados inmediatos y a largo plazo, si bien su eficacia puede mejorarse con el empleo del Doppler y ecopotenciadores. Para el seguimiento aconsejan la realización de TAC con contraste o estudio con resonancia

P. Rendón

Servicio de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz

Power Doppler Sonography: evaluation of hepatocellular carcinoma after treatment with transarterial embolization or percutaneous ethanol injection therapy

 

Koito K, Namieno T, Ichimura T, Hirokawa N, Syonai T, Hareyama M et al.

Sapporo Medical University. Sapporo. Japan. AJR 2000; 174: 337-341.

 

El tratamiento del CHC mediante embolización transarterial (TAE) y/o inyección percutánea de alcohol (IPA) requiere una cuidadosa evaluación de los resultados, que se realiza valorando la presencia o ausencia de vascularización de la lesión tratada. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son las técnicas más ampliamente empleadas para ello. La ecografía Doppler-Color (DC) tiene sus limitaciones en detectar velocidades bajas y su dependencia del ángulo de incidencia. En contraste, la ecografía Power-Doppler (PD), permite detectar señales de muy baja velocidad. En el presente estudio se comparan ambas técnicas ecográficas y la TC en la detección de vascularización del CHC tratado de forma percutánea.

Fueron tratados 47 nódulos menores de 20 mm en 38 pacientes mediante TAE (6), IPA (23) o ambas (9), realizándose DC, PD y TC helicoidal antes y a las 2 semanas, 3 y 6 meses del tratamiento. La identificación de flujo con el Doppler o captación de contraste en la TC se consideró como persistencia de CHC viable. Se empleo la biopsia con aguja del 1 8G a los 6 meses como prueba de comprobación.

Antes del tratamiento la ecografía PD (100%) y la TC (100%) fueron significativamente superiores a la ecografía DC (61,7%) en la identificación de vascularización. A los 6 meses del tratamiento la sensibilidad en detectar tumor viable fue mayor con la ecografía PD (87,5%), seguido de la TC (66,6%), y ambas significativamente superiores a la ecografía DC (12,5%). Sin resultados falsos positivos (aunque con la limitación, reconocida por los autores, de la posibilidad de áreas de tumor viable a pesar de una biopsia negativa).

De los resultados del estudio, los autores consideran la ecografía Power-Doppler como la técnica más sensible para establecer la viabilidad en tumores, mayores de 2 cm, tras el tratamiento con TAE y/o IPA. Con la ventaja añadida de permitir la inyección de alcohol dirigida a las áreas viables del tumor y la posibilidad de detectar vascularización en tumores con acumulación de lipiodol, que escapan al estudio tomográfico. Es de destacar que en el trabajo no se incluyen tumores inferiores a 2 cm, en los que la rentabilidad de la ecografía PD puede disminuir.

P. Rendón

Servicio de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz

Magnética. Percutaneous ethanol injection for treatment of adrenal metastasis from hepatocellular carcinoma

Shibata T, Maetani Y, Ametani F, Itoh K, Konishi J.

Kyoto University Graduate School of Medicine. Kyoto. Japan. AJR 2000; 174: 533-535.

Con la mejoría en el pronóstico de los pacientes con carcinoma hepatocelular (CHC) se incrementa el diagnóstico de metástasis adrenales, segundo lugar en frecuencia de metástasis hematógenas. Hasta ahora la Inyección Percutánea de Alcohol (IPA) está establecida como tratamiento de ablación del CHC, pero no había sido empleado en metástasis a distancia.

En el presente trabajo fueron tratados mediante IPA 9 metástasis adrenales en 7 pacientes con CHC intrahepático satisfactoriamente tratado (cirugía, IPA, embolización intraarterial) y sin evidencia de otras metástasis a distancia. Se realizó la técnica habitual de alcoholización percutánea bajo control US o TC. En un paciente con tratamiento simultáneo de metástasis adrenales bilaterales desarrolló una insuficiencia suprarrenal que precisó tratamiento hormonal sustitutivo. Tras un seguimiento de 6 a 36 meses no experimentaron crecimiento 6 nódulos de 5 pacientes, falleciendo 3 sujetos (un por fallo hepático y 2 por progresión del tumor).

El tratamiento de las metástasis adrenales es controvertido, la quimioterapia y radioterapia resultan ineficaces, comunicándose mejoría de la supervivencia mediante resección quirúrgica. Los autores proponen la TPA como alternativa terapéutica de las metástasis adrenales unilaterales de pequeño tamaño en pacientes con CHC intrahepático controlado y sin otras metástasis a distancia.

P. Rendón

Servicio de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz

ULTRASOUND-GUIDED FINE NEEDLE ASPIRATION BIOPSY OF GALLBLADDER MALIGNANCIES

NK Venkataramu, BP Sood, S Gupta, M Gulati, N Khandelwal, S Suri.

Acta Radiol 1999; 40: 436-439.

El carcinoma primario de vesícula biliar es una neoplasia que a menudo se presenta con síntomas y signos inespecíficos, por lo que suele ser diagnosticado en estadios avanzados. En esos estadios la imagen obtenida en ecografía abdominal tiene una sensibilidad del 85%, pero la confirmación diagnóstica exige una imagen histológica de la pared vesicular. Ello sólo es posible mediante laparotomía y biopsia o bien mediante PAAF. Aunque la rentabilidad, seguridad y relación coste-beneficio de la punción-aspiración con aguja fina (PAAF) guiada por ecografía están claramente demostradas en el diagnóstico de masas abdominales y retroperitoneales, existen pocos trabajos en relación con los tumores de vesícula biliar. El objetivo de este trabajo fue determinar la eficacia y seguridad de la PAAF guiada por ecografía en las neoplasias de vesícula biliar. Para ello, los autores (pertenecientes al Instituto de Postgrado de Educación e Investigación Médica de Chandigarh, India) realizaron una PAAF bajo control ecográfico a 142 pacientes con sospecha de neoplasia maligna de vesícula. Se utilizaron agujas espinales de 0,7 mm, realizando la punción con la técnica de manos libres. Se encontraron los siguientes patrones ecográficos: masa rellenando o reemplazando la vesícula en 98 pacientes (77,10%), engrosamiento irregular de la pared en 25 (19,68%) y masa polipoidea intraluminal en 19 (14,96%). Se detectaron cálculos en 69 casos y la imagen de litiasis dentro de una masa (patrón altamente sugestivo de carcinoma) se observó en 22 (17,32%). Tras la primera PAAF se estableció el diagnóstico de neoplasia maligna en 115 pacientes. En los 27 restantes el estudio del aspirado mostró inflamación en 14 casos, sospecha de malignidad en 7 y fue no representativa en 6. A 13 de estos 27 pacientes se les repitió la PAAF y en 12 de ellos se encontraron datos de malignidad. El diagnóstico de proceso inflamatorio fue confirmado tras cirugía en 7 pacientes. Los diagnósticos finales fueron neoplasia maligna en 127 casos (90% adenocarcinoma) e inflamación en 7; los 8 pacientes restantes se perdieron durante el seguimiento. No hubo complicaciones relacionadas con la técnica.

Este trabajo confirma la utilidad de la PAAF guiada por ecografía para el diagnóstico de carcinoma de vesícula. Una ventaja adicional sobre la PAAF guiada por TAC es que la ecografía permite una monitorización continua de la punta de la aguja durante el procedimiento, lo que en este caso es especialmente importante, dado que la vesícula varía su posición siguiendo los movimientos respiratorios. Los falsos negativos, que son un problema en el diagnóstico de malignidad mediante PAAF, pueden ser minimizados repitiendo la punción, sobre todo en aquellos casos con sospecha elevada de tumor maligno.

G. Castellano, A. Martín

Servicio de Medicina de Aparato Digestivo.

Hospital 12 de Octubre. Madrid

COMPARATIVE EVALUATION OF PLAIN FILMS, ULTRASOUND AND CT IN THE DIAGNOSIS OF INTESTINAL OBSTRUCTION

S Suri, S Gupta, PJ Sudhakar, NK Venkataramu, B Sood, JD Wig.

Acta Radiol 1999; 40: 422-428.

La obstrucción intestinal es una urgencia quirúrgica grave que requiere un diagnóstico temprano. Habitualmente las radiografías de abdomen son la primera exploración que se realiza, aunque su eficacia diagnóstica no es demasiado elevada (55-80%). Estudios recientes han demostrado que la TAC tiene mayor sensibilidad que las radiografías y además puede determinar la localización y la causa de la obstrucción. Existen también algunos estudios que han evaluado la eficacia de la ecografía en el diagnóstico de obstrucción intestinal. Sin embargo, son escasos los estudios que han comparado las tres técnicas. Los autores de este trabajo (pertenecientes al Instituto de Postgrado de Educación e Investigación Médica de Chandigarh, India) realizaron un estudio prospectivo con el objetivo de comparar la eficacia de estas tres técnicas de imagen en los pacientes con obstrucción intestinal. Para ello practicaron radiografías simples (en decúbito y en bipedestación), ecografía y TAC abdominales a 32 pacientes con sospecha de obstrucción intestinal. Se estableció el diagnóstico de obstrucción intestinal mediante radiografías cuando se encontraron más de dos niveles hidroaéreos en asas dilatadas (> 2,5 cm de diámetro en intestino delgado y > 6 cm en colon). Se intentó además determinar el nivel de la obstrucción según la localización y las características de las asas. Las ecografías se realizaron con transductores de 3,5-5 MHz, y se estableció el diagnóstico  de obstrucción intestinal cuando había asas dilatadas y una zona de transición por debajo de la cual no se encontraba dilatación. Para identificar el nivel de la obstrucción se consideró que eran asas de yeyuno cuando se encontraban > 4 pliegues por cada 2,5 cm de intestino, de íleon cuando había ≤ 3 pliegues por cada 2,5 cm, y de colon si se observaban haustras. Las TAC se realizaron con contraste oral e intravenoso, y también rectal cuando se sospechaba obstrucción en el colon. El diagnóstico de obstrucción se basó en la presencia de asas dilatadas (> 2,5 cm en el intestino delgado y > 6 cm en el colon) y de un segmento de intestino colapsado por encima del cual se encontraban las asas dilatadas, con o sin una zona clara de transición. Se intentó identificar el nivel y la causa de la obstrucción (tumor, intususpección, inflamación, absceso, hernia, etc.). Cuando esto último no era posible, se diagnosticó de obstrucción por adherencias. El diagnóstico final se estableció mediante cirugía (25 pacientes), o por estudios radiológicos con contraste y/o seguimiento clínico en aquellos pacientes que fueron tratados de forma conservadora. De los 32 pacientes, 30 tenían obstrucción mecánica (22 en intestino delgado y 8 en colon), un paciente fue diagnosticado de íleo mecánico, y el último de quiste mesentérico. La sensibilidad, especificidad y eficacia diagnóstica fueron del 93%, 100% y 94% para la TAC; del 83%,100% y 84% para la ecografía y del 77%, 50% y 75% para las radiografías. El nivel de la obstrucción se diagnosticó en el 93% de los casos con la TAC, en el 70% con la ecografía, y en el 60% con las radiografías. La TAC fue claramente superior (87%) a la ecografía (23%) y a las radiografías (7%) para determinar la causa de la obstrucción.

Aunque la TAC es la prueba más completa en el diagnóstico de obstrucción intestinal, los resultados obtenidos con la ecografía no son desdeñables. Dado que además es una prueba inocua y barata, podría ser la exploración de elección cuando las radiografías de abdomen no son concluyentes, sobre todo en aquellos casos en que no es posible realizar una TAC.

G. Castellano, A. Martín

Servicio de Medicina de Aparato Digestivo.

Hospital 12 de Octubre. Madrid

IMPACT OF INTRAOPERATIVE ULTRASONOGRAPHY ON SURGICAL TREATMENT OF LIVER TUMORS

Y Özsunar, B Skjoldbye, M Court-Payen, S Karstrup, F Burcharth.

Acta Radiol 2000; 41: 97-101.

La ecografía intraoperatoria (EIO) es una técnica muy útil para la evaluación final de la operabilidad de los tumores hepáticos. Su sensibilidad para la detección de lesiones hepáticas es superior (96-98%) a la de otras técnicas preoperatorias, como ecografía, TAC y RM (50-91%), y su aplicación puede modificar la terapéutica quirúrgica en el 31-51% de los casos. El objetivo de este trabajo (realizado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Gazi en Turquía en colaboración con el Hospital Herlev de la Universidad de Copenhague en Noruega) fue evaluar el impacto de la EIO sobre el tratamiento quirúrgico de los tumores hepáticos. Para ello se practicó EIO a 116 pacientes con tumores hepáticos malignos (86 metástasis de cáncer de colon, 7 metástasis de otro origen, 14 hepatocarcinomas y 9 colangiocarcinomas) intervenidos con intención curativa y en los que se había realizado ecografía preoperatoria en 109 casos, TAC con contraste en 100, arteriografía en 79, CPRE en 9 y gammagrafía en 5. Si la EIO detectaba nuevas lesiones, se realizaba biopsia de las mismas. Los hallazgos de la EIO se compararon con los resultados del estudio preoperatorio y con los hallazgos de la exploración quirúrgica. El procedimiento quirúrgico fue reevaluado según el resultado de la EIO y de la exploración quirúrgica. La EIO confirmó los hallazgos preoperatorios en 61 pacientes (53%), de los cuales sólo en 4 (3%) se modificó el plan quirúrgico inicial. En 55 pacientes (47%) se detectaron nuevas lesiones por EIO, exploración quirúrgica o combinación de ambas y este hallazgo cambió la resecabilidad en 46 pacientes (40%). Así pues, de forma global, el procedimiento quirúrgico fue modificado en 50 pacientes (43%): en 19 (16%) la intervención fue ampliada, en 8 (7%) fue reducida y en 23 (20%) se desestimó el tratamiento quirúrgico por considerarles inoperables. Estos cambios se produjeron por los resultados de la EIO en 13 pacientes (11%), por los hallazgos de la exploración quirúrgica en 14 (12%) y por una combinación de ambos en 23 (20%).

Tres son las conclusiones fundamentales que podemos extraer de este trabajo: a) en la mitad de los pacientes con tumores hepáticos malignos la evaluación preoperatoria con técnicas de imagen es incorrecta; b) la EIO junto a  la exploración quirúrgica mejoran significativamente esta evaluación; c) los hallazgos de la EIO y exploración quirúrgica cambian el procedimiento quirúrgico en el 40% de los casos. Estos resultados, avalados también por estudios previos, indican que la EIO debería ser practicada en todos los pacientes con tumores hepáticos malignos. En el hepatocarcinoma, un tumor con frecuencia multicéntrica y con tendencia a invadir los vasos, la EIO puede detectar no sólo lesiones pequeñas no observadas en el preoperatorio sino también invasión vascular.

G. Castellano, A. Martín

Servicio de Medicina de Aparato Digestivo.

Hospital 12 de Octubre. Madrid

SINGLE-SESSION ALCOHOL SCLEROTHERAPY IN SYMPTOMATIC BENIGN HEPATIC CYSTS. LONG-TERM RESULTS

TB Larssen, DK Jensen, A Viste, A Horn.

Acta Radiol 1999; 40: 636-638.

 

Los quistes hepáticos, cuando son de gran tamaño, pueden dar lugar a manifestaciones clínicas (saciedad precoz, dolor abdominal, masa palpable, compresión del hepatocolédoco) y hasta la introducción de la escleroterapia percutánea el único tratamiento era la cirugía. Actualmente existen dos modalidades de escleroterapia con alcohol: inyección única e inyecciones múltiples a través de un catéter que se deja días o semanas. La inyección única tiene varias ventajas: es más barata, es más confortable para el enfermo, y tiene menos complicaciones relacionadas con el catéter. Sin embargo, existe controversia sobre si la eficacia a largo plazo es la misma con las dos técnicas. El objetivo del presente estudio fue valorar los resultados a largo plazo de la inyección única de alcohol. Para ello, los autores (pertenecientes al Hospital Universitario de Bergen, Noruega) siguieron durante más de 12 meses ( media, 38.3 meses) a 11 pacientes con quistes hepáticos grandes (volumen medio de 1.317 ml) y sintomáticos, y que habían tratado con una sola sesión de alcoholización. En ella, los pasos que se habían seguido eran los siguientes: punción percutánea del quiste con un catéter guiado por ecografía y radiología; aspiración de todo el líquido del quiste; inyección de alcohol de 96º, en una cantidad correspondiente al 10% del volumen aspirado y hasta un máximo de 100 ml;  aspiración del alcohol 20 minutos después de su inyección; retirada del catéter. En la mayoría de los enfermos se produjo cierta reacumulación de líquido en los quistes durante los primeros dos meses, pero posteriormente fue disminuyendo, y al final del seguimiento el volumen medio se había reducido de 1317 a 26 ml (98%, con rango de 93-100%). En ningún caso fue preciso repetir la escleroterapia. Esta, salvo dolor durante la fase aguda, no provocó complicaciones.

Aunque se trata de un estudio no controlado y, por tanto, no se compara la inyección de alcohol única con la múltiple, los excelentes resultados obtenidos sugieren que la escleroterapia con una sola sesión de inyección de alcohol debería ser la técnica de elección en el tratamiento de los quistes hepáticos sintomáticos. Otros estudios previos también avalan esta postura. Solo en los quistes que no disminuyesen significativamente de tamaño a partir del segundo mes de la escleroterapia debería repetirse la alcoholización.

G. Castellano, A. Martín

Servicio de Medicina de Aparato Digestivo.

Hospital 12 de Octubre. Madrid

ABLACION LOCAL CON RADIOFRECUENCIA DEL CARCINOMA HEPATOCELULAR DE MEDIANO Y GRAN TAMAÑO. NUEVAS POSIBILIDADES DE LA TERAPIA MíNIMAMENTE INVASIVA BAJO CONTROL ECOGRAFICO

Livraghi T, Goldberg SN, Lazzaroni S, Meloni F, Ierace T, Solbiati L, Gazelle GS.

Hepatocellular carcinoma: radio-frequency ablation of medium and large lesions. Radiology 2000; 214: 761-8.

Purpose: To study local therapeutic efficacy, side effects, and complications of radio-frequency (RF) ablation in the treatment of medium and large hepatocellular carcinoma (HCC) lesions in patients with cirrhosis or chronic hepatitis.

Materials and methods: One-hundred fourteen patients who were under conscious sedation or general anesthesia had 126 HCCs greater than 3.0 cm in diameter treated with RF by using an internally cooled electrode. Eighty tumors were medium (3.1-5.0 cm), and 46 were large (5.1-9.5 cm). The mean diameter for all tumors was 5.4 cm. At imaging, 75 tumors were considered noninfiltrating, and 51 were considered infiltrating.

Results: Complete necrosis was attained in 60 lesions (47.6%), nearly complete (90-99%) necrosis in 40 lesions (31.7%), and partial (50-89%) necrosis in the remaining 26 lesions (20.6%). Medium and/or noninfiltrating tumors were treated successfully significantly more often than large and/or infiltrating tumors. Two major complications (death, hemorrhage requiring laparotomy) and five minor complications (self-limited hemorrhage, persistent pain) were observed. The single death was due to a break in sterile technique rather than to the RF procedure itself.

Conclusion: RF ablation appears to be an effective, safe, and relatively simple procedure for the treatment of medium and large HCCs.

Comentario. El carcinoma hepatocelular es por su frecuencia la tercera neoplasia digestiva, tras los cánceres colorectal y gástrico, siendo la principal causa de muerte entre los cirróticos (1,2). El diagnóstico precoz y su tratamiento constituyen desafíos aún no resueltos en gastroenterología (3,4). Clásicamente la resección quirúrgica y recientemente el trasplante hepático, son consideradas las dos opciones con mayor posibilidad de éxito, Sin embargo, en nuestro medio, menos de un 20% de los pacientes son susceptibles de beneficiarse de la alternativa quirúrgica. Por ello, con especial insistencia en los últimos años, se ha introducido el concepto de ablación local. En él se incluyen aquellas terapias (etanolización, termoablación con radiofrecuencia, ablación por microondas o láser y crioablación) que aplicadas por vía percutánea, y generalmente bajo control ecográfico, tienen efecto antitumoral. La etanolización percutánea es la alternativa más utilizada, siendo los resultados muy cercanos a los obtenidos con la resección quirúrgica, por lo que actualmente existe la tendencia a incluirla entre los tratamientos radicales (3). Otra forma de ablación local, la efectuada con radiofrecuencia, aunque menos extendida está en fase de evaluación.

En este trabajo de Livraghi y cols. se valora la eficacia terapéutica, los efectos asociados y las complicaciones de la ablación con radiofrecuencia en el carcinoma hepatocelular de mediano (3,1-5,0 cm) y gran tamaño (5,1-9,5 cm). Se incluyeron 114 pacientes con cirrosis o hepatitis crónica, que presentaban 126 tumores, excluyéndose los casos con coagulopatía grave, estadio funcional C de Child-Pugh o neoplasia avanzada (tamaño > 10 cm, diseminación extrahepática o trombosis portal lobar). El procedimiento se realizó bajo sedación consciente o anestesia general, esta última en los casos de tumores de mayor tamaño, lesiones múltiples o si se trataba de pacientes con una mayor ansiedad ante la técnica. Se efectúa una detallada descripción de la técnica en el material y métodos, destacando la utilización de un transductor de 3,5 mHz con guía de punción, siendo la aguja de calibre 18G. Se evaluó la eficacia terapéutica mediante TAC con contraste, utilizándose secundariamente la ecografía doppler color con o sin potenciador de señal. La necrosis total (100%), casi total (90-99%) y parcial (50-89%) se obtuvo en el 47%, 31% y 20% de los casos, respectivamente. Se consiguieron mejores resultados en el grupo de lesiones con tamaño de 3,1 a 5,0 cm. Además, la eficacia del tratamiento fue mayor en las neoplasias no infiltrativas (bien circunscritas o con cápsula) que en las infiltrativas (límites irregulares, con nódulos satélites o con infiltración portal local). La mayoría de los pacientes sólo experimentaron dolor ligero o moderado durante el procedimiento. Sin embargo, 2 enfermos (1,8%) fallecieron tras el tratamiento, como consecuencia de una peritonitis por Stafilococcus aureus y la aparición de un hemoperitoneo masivo, respectivamente. También existieron complicaciones menores como fueron 2 pacientes con hemoperitoneo autolimitado (1,8%) y dolor persistente durante varios días en 3 casos (2,6%) que habían recibido tratamiento por neoplasias superficiales. La conclusión fundamental que puede extraerse de este estudio es que la ablación con radiofrecuencia del carcinoma hepatocelular mayor de 3 cm de tamaño es una opción terapéutica sencilla, relativamente segura y eficaz. Aunque éstos son resultados preliminares y no suficientemente contrastados, podría beneficiar a los pacientes no candidatos a cirugía y probablemente con una eficacia, superior a la embolización/quimioembolización, manipulación hormonal, quimioterapia y radioterapia. Esta afirmación que se sugiere sólo podría confirmarse tras la realización de los correspondientes estudios comparativos. Aún se desconoce si este tratamiento ofrece ventajas respecto a la etanolización, que en la actualidad es el estándar en la ablación local (5-7). Un estudio comparativo de ambas opciones, realizado por los mismos autores, aunque en tumores de menor tamaño, mostró una tendencia no significativa, a un mayor porcentaje de necrosis total (90% vs 80%) de la radiofrecuencia frente a la etanolización (8). De forma favorable para la radiofrecuencia, en este estudio se indica un menor número de sesiones, aunque la cantidad de etanol inyectada parece desacostumbradamente baja. Resultados preliminares indican que el índice de complicaciones de la radiofrecuencia resulta mayor (8). Los dos fallecimientos acaecidos en esta serie parecen no depender específicamente del tratamiento con radiofrecuencia. Así, la peritonitis por Stafilococcus aureus y la hemorragia intraperitoneal quizás podrían haberse evitado con una asepsia más rigurosa y una mejor selección del paciente en el primer caso y el control del hipo previo a la introducción del electrodo, en el segundo. La obtención de conclusiones comparativas definitivas respecto a la eficacia antitumoral y el impacto sobre la supervivencia de las opciones terapéuticas con finalidad curativa (resección, trasplante y ablación local, esencialmente la etanolización) aún está pendiente de los imprescindibles estudios prospectivos. En este sentido, resulta esencial para la estratificación terapéutica disponer de una escala de valoración pronóstica (9). Por último, destacar que la ablación local mediante etanol o radiofrecuencia, que resulta la propuesta terapéutica más novedosa, se encuentra en la actualidad en el umbral de un nuevo y prometedor concepto en el tratamiento del carcinoma hepatocelular: la terapia mínimamente invasiva (10).

M. Gómez Rubio

Servicio de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario de Getafe. Madrid

Bibliografía

 1.  Bosch FX, Ribes J, Borràs J. Epidemiology of primary liver cancer. Semin Liv Dis 1999; 19: 271-85.

 2.  Fattovich G, Giustina G, Degos F, Tremolada F, Giodati G, Almasio P, et al. Morbiodity and mortality in compensated cirrhosis type C: a retrospective follow-up study of 384 patients. Gastroenterology 1997; 112: 463-72.

 3.  Bruix J. Treatment of hepatocellular carcinoma. Hepatology 1997; 25: 259-62.

 4.  Gómez Rubio M, Lumbreras Cabrera, M. Carcinoma hepatocelular. Actualizaciones temáticas en Gastroenterología. Laboratorios Madaus Cerafarm, S.A. Barcelona 2000.

 5.  Shiina S, Tagawa K, Niwa Y, Unuma T, Komatsu Y, Yoshiura K, et al. Percutaneous Ethanol injection therapy for hepatocellular carcinoma: results in 146 patients. Am J Roentgenol 1993; 160: 1023-8.

 6.  Castells A, Bruix J, Bru C, Fuster J, Vilana R, Navasa M, et al. Treatment of small hepatocellular carcinoma in cirrhotic patients: a cohort study comparing surgical resection and percutaneous ethanol injection. Hepatology 1993; 18: 1121-6.

 7.  Livraghi T, Giorgio A, Marin A, Salmi A, de Sio I, Bolondi L, et al. Hepatocellular carcinoma and cirrhosis in 746 patients: long-term results of percutaneous ethanol injection. Radiology 1995; 197: 101-8.

 8.  Livraghi T, Goldberg SN, Lazzaroni S, Meloni F, Solbiati L, Gazelle GS. Small hepatocellular carcinoma: treatment with radio-frequency ablation versus ethanol injection. Radiology 1999; 210: 655-61.

 9.  Llovet JM, Bru C, Bruix J. Prognosis of hepatocellular carcinoma: The BCLC staging classification. Semin Liv Dis 1999; 19: 329-38.

10.  Dodd III GD, Soulen MC, Kane RA, Livraghi T, Lees WR, Yamashita Y, et al. Minimally invasive treatment of malignant hepatic tumors: as the threshold of a major breakthrough. Radiographics 2000; 20: 9-27.


Comentarios Bibliográficos:

Sumario:

Percutaneous treatment of hepatic hydatid cysts: an alternative to surgery.
Men S, Hekimoglu b, Yücesoy C, Arda IS, Baran I.
Ankara Hastanesi (Social Security Hospital). Diskapi Ankara, Turkey.
AJR 1999; 172: 83-89.

        Analizan los resultados del tratamiento percutáneo guiado por ecografía de 168 quistes hidatídicos hepáticos (QHH) en 111 pacientes. Indican el tratamiento en quistes sin sospecha de comunicación con el sistema biliar, del tipo I y II de la clasificación de Gharbi, y en los del tipo III cuando presentan pocas vesículas hijas. En quistes menores de 5 cm realizan punción aspiración, inyección y reaspiración (PAIR) con suero salino hipertónico y en los restantes utilizan alcohol tras drenaje y comprobar mediante quistografía que no hay comunicación con la vía biliar. En ambos casos asocian tratamiento médico. Se consideraron contraindicaciones para la escleroterapia con alcohol la proximidad de grandes vasos, la presencia de fístula en la quistografía o la tinción de bilis del líquido drenado con independencia de que se demuestre o no comunicación con el sistema biliar. El tiempo medio de seguimiento fue de 19 meses (1-48 meses). Ocurrieron complicaciones precoces en 32 (28.8%) de los 111 pacientes, incluida una reacción anafiláctica mortal en un sujeto, 7 fístulas biliares, 4 infecciones del quiste, 2 fístulas peritoneales, 7 urticaria, 5 episodios febriles y 2 derrames pleurales. Presentaron complicaciones tardías 4 pacientes (3.8%) de los 104 con seguimiento, 3 recurrencias locales y una ruptura intrabiliar. Concluyen que el drenaje percutáneo es un tratamiento eficaz del QHH y representa una alternativa válida al tratamiento quirúrgico.

Dra. P. Rendón
Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario "Puerta del Mar", Cádiz

Percutaneous treatment of hydatid cyst of the liver: Long-term results.
Üstünsoz B, Akhan O, Ali Kamiloglu M, Somuncu I, Sahin Ugurel M, Çetiner S.
Gülhane Military Medical Academy and Hacetepe University, Ankara, Turkey.  
AJR1999; 177: 91-96.

            Evalúan los resultados a largo plazo y los cambios ecográficos del tratamiento percutáneo del quiste hidatídico hepático (QHH) en 72 pacientes con 106 QHH. Incluyen quistes tipo I, II y III cuando las vesículas hijas no ocupan gran parte del quiste principal y sin sospecha de comunicación con el sistema biliar. En los quistes menores de 6 cm, realizan PAIR y en los de mayor tamaño drenaje y alcohol absoluto. En ambos casos asocian  albendazol.  El seguimiento medio fue de 37 meses, con dos recurrencias (2.8%). Las complicaciones fueron 8 (11.1%) menores (urticaria y fiebre) y 6 (8.3%) mayores (infección y fístula biliar), sin mortalidad ni diseminación abdominal. El tamaño se redujo, al tercer mes, en un 73-87% del volumen. En el seguimiento ecográfico el cambio más inmediato fue el desprendimiento de la membrana interna y posteriormente la reducción del componente liquido. El tiempo medio para desarrollar un aspecto sólido fue de 19 meses tras PAIR y 26 meses tras el drenaje.
            En estas dos amplias series, el tratamiento percutáneo de los QHH se afianza como una técnica eficaz en pacientes seleccionados, con curaciones superiores al 95%. Aunque no exenta de complicaciones (19.4 – 29.8%), estas son equiparables a las del tratamiento quirúrgico. El riesgo, bajo pero real, de reacción anafilactica hacen aconsejable la realización de la técnica por personal entrenado en el tratamiento percutáneo y en presencia de un anestesista. 
         
La experiencia presentada en ambas series nos permiten familiarizarnos con las complicaciones de la técnica y conocer sus manejos. El estudio ecográfico se propone como técnica de seguimiento para evaluar los resultados del tratamiento. La persistencia de una morfología redondeada con apariencia líquida, con pared fina y regular y ausencia de ruptura de la capa interna durante el seguimiento ecográfico deben considerarse como indicadores de recurrencia.

Dra. P. Rendón
Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario "Puerta del Mar", Cádiz

Correlation of Duplex Sonography findings and portal pressure in 375 patients with portal hypertension.
Hang K, Rössle M, Ochs A y cols.
University Hospital, University of Freiburg. Germany.
AJR 1999; 172: 631-635.

             En 375 pacientes con hipertensión portal se correlacionan los hallazgos del estudio ecográfico-Doppler y las medidas de presión portal y gradiente portosistémico determinadas por cateterismo transyugular. Adicionalmente se examinan un grupo control de 100 sujetos sin hipertensión portal. Analizan el diámetro de la vena porta y vena esplénica, velocidad portal, índice de congestión e índice de resistencia de la arteria hepática. En comparación con los controles sanos, un diámetro de la vena porta superior a 12.5 mm o una velocidad portal inferior a 21 cm/s presentan una sensibilidad y especificidad del 80% en el diagnóstico de hipertensión portal. Si el  índice de congestión es superior a 0.1 la sensibilidad y especificidad asciende al 95%. No hubo una buena correlación entre las variables ecográficas y las medidas de presión (r<0.2, p<0.05). No encuentran diferencias, ni en los parámetros hemodinámicos ni en los ecográficos, entre los subgrupos de pacientes con ascitis refractaria o hemorragia por varices. Concluyen que el estudio Doppler ecográfico contribuye al diagnóstico de hipertensión portal, pero no a establecer su grado.

             La dificultad de medir directamente la presión portal condiciona que en la mayoría de los estudios los hallazgos ecográficos se correlacionen con marcadores indirectos de hipertensión portal. El presente estudio nos brinda la oportunidad de correlacionar directamente los parámetros Doppler-US con los obtenidos en el estudio hemodinámico, en un amplio grupo de pacientes. Destacan la utilidad del estudio Doppler en el diagnóstico de la hipertensión portal, pero no su grado. El trabajo presenta la limitación de incluir a una población de cirróticos en la que ya existen manifestaciones clínicas de esta complicación (ascitis refractaria o sangrado por varices). Se precisan de estudios, con pacientes en fase inicial de la enfermedad, para establecer la verdadera utilidad de la ecografía Doppler en el diagnóstico de la hipertensión portal.

Dra. P. Rendón
Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario "Puerta del Mar", Cádiz

Hemodynamics revealed by Doppler Sonography in patients who have undergone creation of transjugular intrahepatic portosystemic shunts: comparison of 10- and 12-mm metallic stents.
Lin EC, Middleton WD, Darcy MD, Teefey SA.
Mallinckrodt Institute of Radiology, Washinton University Medical Center. EEUU.
AJR 1999; 172: 1245-1248.

             Con el propósito de establecer si la utilización prótesis de diferente calibre para la creación de un shunt portosistémico intrahepático condiciona diferencias en la velocidad en la vena porta y en el interior de la prótesis, determinan mediante Doppler estos parámetros en 38 pacientes con prótesis de 10 mm y en 42 con prótesis de 12 mm. No observan diferencia entre los dos grupos en la velocidad máxima y mínima determinada a nivel de la prótesis. Sin embargo, la velocidad en la vena porta fue significativamente mayor en los pacientes con prótesis de 12 mm (53.6 ± 18.4 cm/s) que en aquellos con prótesis de 10 mm (45.1 ± 13.8 cm/s, p<.03). Concluyen que la velocidad portal tras la creación de un shunt portosistémico difiere según el calibre de la prótesis empleada y este hecho debe condicionar el criterio de disfunción de la prótesis cuando se emplea este parámetro.

             La ecografía es frecuentemente utilizada para detectar disfunciones asintomáticas de las prótesis tras la creación de un shunt portosistémico intrahepático. Son criterios de disfunción una velocidad reducida o aumentada en la prótesis, una velocidad en la vena porta disminuida, un descenso temporal de esta o cambios en la dirección del flujo portal. La prótesis más habitualmente empleada es la de 10 mm, con ellas la demostración con Doppler de una velocidad portal inferior a 30 cm/s tiene una sensibilidad del 82% y especificidad del 77% en el diagnóstico de disfunción del shunt. Puesto que el empleo de prótesis de mayor calibre determina una velocidad portal basal más elevada, si su uso se generaliza, serán precisos estudios para definir los criterios de disfunción del shunt basados en este parámetro.

Dra. P. Rendón
Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario "Puerta del Mar", Cádiz

Blood flow in healthy gallbladder walls on Color and Power Doppler Sonography: Effect of wall thickness and gallbladder volume.
Tessler FK, Tublin ME.
AJR 1999; 173: 1247-1249.

            Con el objeto de valorar el efecto de la contracción de la vesícula sobre el flujo de su pared, estudian 10 sujetos sanos con Doppler Color y Power. Valoran el volumen vesicular, el grosor de la pared y el flujo de la misma en ayunas y a los 20 y 45 minutos de una comida standard. El flujo fue diferenciado en 4 grados, la ausencia de flujo fue clasificado como grado 0, un flujo puntiforme como grado 1, un flujo segmentario como grado 2 y un flujo continuo como grado 3. En ayuno, identifican flujo en la pared de la vesícula en los 10 voluntarios. Tras la ingesta, observan un aumento de este flujo en todos salvo uno de los sujetos. El máximo incremento se presentó a los 45 minutos, tanto con el Doppler Color como con el Power Doppler. Concluyen que la detección de flujo en la pared de la vesícula es un hallazgo normal y resulta más fácil de ver con la vesícula contraida.

 de hiperemia en la pared de la vesícula con inflamación aguda, contribuyendo ha mejorar su diagnóstico, comunicándose especificidades hasta del 100%. En el presente trabajo se resalta que la identificación de flujo en la pared vesicular, especialmente con los equipos actuales de mayor sensibilidad, representa un hallazgo normal. Por ello, su demostración debe ser interpretada con cautela como signo de colecistitis aguda, especialmente en vesículas no distendidas.

Dra. P. Rendón
Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario "Puerta del Mar", Cádiz

 

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