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Revista Española de Ecografia Digestiva

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Revista Española de Enfermedades Digestivas

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Webmaster

©  A.E.D., 1999-2001

 

CUARTO CURSO INTERNACIONAL DE POSTGRADO DE ECOGRAFÍA DIGESTIVA.

LXI Congreso Nacional de la SEPD.

San Sebastián, 8 de junio de 2002

Inicio 15:00 a 18:00 h.

Director: Dr. Leopoldo Martín Herrera


Avance de Programa

Objetivos:

  • La ecografía en los programas de transplante hepático, de cirugía biliar laparoscópica, patología vascular digestíva.
  • Drenajes de colecciones abdominales: ¿Punción simple o instalación de catéteres?
  • Colecciones pancreáticas: ¿Qué se puede hacer en endoscopia? .
  • Tratamiento de tumores guiado por endoscopia.
  • Ecoendoscopia: ¿Sectorial o radial?
  • Ecoendoscopia y patología biliar: ¿Para qué sirve?.
  • Ecoendoscopia y estadificación de tumores malignos: ¿Es el mejor método?.

 

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Temas del II Curso de Postgrado de Ecografía
XXVII Congreso de la SEPD.

A Coruña, 2000

VALOR DE LA ECOGRAFIA EN EL DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO DE LA ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL

Dra. C. Brú. Centro de Diagnóstico por la Imagen. Hospital Clínic. BARCELONA.

En los últimos años, la ecografía ha adquirido un protagonismo importante en el estudio de la patología intestinal. La mejoría de los equipos de ultrasonidos, la utilización de transductores de alta frecuencia y una mayor experiencia de los exploradores ha permitido caracterizar los diferentes tramos intestinales y su patología.

La estructura intestinal normal aparece en la imagen ecográfica con un patrón estriado, formado por 5 capas, dos de las cuales son hipoecoicas ( muscularis mucosa y muscular propia) mientras que la mucosa, submucosa y serosa aparecen hiperecogénicas. Esta estructura en capas se identifica bien en la eco-endocopia, pero por via transabdominal, solo se observa en el antro gástrico , siendo visible en el colon cuando existe contenido líquido en el interior. Por este motivo, con el fin de lograr una buena definición de las paredes del colon, algunos grupos utilizamos para el estudio de la enfermedad inflamatoria intestinal un enema de agua que permite observar la distensión, grosor de la pared y características de la mucosa. El grosor normal de la pared intestinal se considera que no debe sobrepasar los 4 mm y la mucosa es de alrededor de 1 mm.

A esta técnica se le ha denominado ecografia hidrocolónica. Durante su realización pueden administrarse espasmolíticos para evitar el peristaltismo, sin embargo la introducción lenta del enema es suficiente para que sea bien tolerado. El volumen de agua/ suero utilizado es variable. Cuando la indicación de la ecografia es detectar pólipos, precisaremos de un estudio muy exhaustivo y por tanto una muy buena distensión, por lo que a menudo se requieren 2.000 cc de líquido. Por el contrario cuando estudiamos la enfermedad inflamatoria solo precisamos una separación de las paredes y podemos utilizar una pequeña cantidad de líquido, en ocasiones 300 o 500 cc y movilizar al paciente en decúbito lateral derecho e izquierdo para que el líquido se acumule en colon ascendente o descendente y completar el estudio. En nuestra experiencia, la cantidad de líquido utilizado es inversamente proporcional a la gravedad clínica, así en pacientes en fase estable, puede administrarse 1.500 cc con buena tolerancia y conseguir una distensión correcta de todo el colon ; si existe una afectación grave, la alteración de la pared puede ser evidente incluso sin enema y una mínima cantidad es suficiente para lograr una distensión que permita medir la pared y la mucosa. Con estas precauciones, la tolerancia al estudio es muy buena, mejor que al enema opaco convencional.

Durante la exploración podrá valorarse correctamente sigma, colon descendente, transverso , ascendente y los últimos centímetros del íleon ( básicamente cuando existe patología a su nivel), pero no podrán ofrecerse datos valorables en relación con el recto debido a su profundidad. El estudio del recto deberá realizarse si es preciso por ecografia transrectal, pero probablemente lo mejor sea realizar una rectoscopia que permite no solo valorar el aspecto de la mucosa sino obtener biopsia, con un mismo grado de agresividad. El estudio del íleon dependerá de la presencia de reflujo a través de la válvula ileo-cecal o de la existencia de patología importante a este nivel.

Se han publicado numerosos estudios en relación con la utilidad de los US en el estudio de la enfermedad inflamatoria intestinal ( EII). Los primeros, relacionados principalmente con la detección de casos evolucionados de la enfermedad de Crohn (EC) , con descripción de la imagen pseudorenal y con la presencia de complicaciones: abscesos, fístulas. Existen menos trabajos en relación con la colitis ulcerosa ( CU).

Para comprender las diferentes imágenes ecográficas que obtenemos en el estudio de ambas entidades es bueno revisar la evolución de las mismas desde un punto de vista anatomo-patológico.

Así, la CU se inicia con un infiltrado inflamatorio que afecta inicialmente a la mucosa y que a pesar de profundizar no suele sobrepasar la muscular propia. Ello comporta un engrosamiento de la mucosa y del total de la pared con irregularidad de la mucosa y/o desprendimiento, perdida de haustras. Según la gravedad podremos identificar la aparición de ulceras y posteriormente las imágenes pseudopolipoideas de la mucosa restante. Habitualmente por tanto persistirá una cierta estructura en capas. A pesar que en el 10% de los pacientes existe infiltrado inflamatorio del íleon distal, no se objetivará en la ecografía.

En la Enfermedad de Crohn, el infiltrado inflamatorio es transmural y además del engrosamiento de la mucosa y de las capas se tiende al borramiento de las mismas con gran rigidez. Será frecuente la observación de adenopatías y engrosamiento del meso. En los casos iniciales sin embargo persistirá la estructura en capas y el diagnóstico diferencial con la CU será problemático.

El diagnóstico diferencial entre ambas entidades se establece en base por tanto a la imagen ecográfica y a la extensión , si afecta íleon distal y colon derecho pensaremos en la EC, mientras que si el predominio es izquierdo pensaremos en la CU. Los casos de pancolítis serán difíciles de diferenciar.

El diagnóstico de afectación del colon por la EII se basa en la observación de anomalías de la pared: engrosamiento de la mucosa > 1.5 cm, engrosamiento de la pared > 4 mm, irregularidad de la mucosa y ausencia de haustras. El hallazgo de dos o mas de estos parámetros permite el diagnóstico de afectación de la pared intestinal en mas del 87 % de los casos. La afectación del íleon por EC se traduce por un engrosamiento de la pared superior a 4 mm.

En nuestra experiencia, los hallazgos ecográficos en cuanto a afectación del segmento, extensión de la enfermedad y gravedad de la misma se correlacionan bien con los hallazgos de la fibrocolonoscopia, de modo que el máximo engrosamiento de la pared, o la perdida de estructura en capas se corresponde con máxima gravedad de afectación por colonoscopia.

Si elaboramos un Indice de afectación Ecográfico, obtenido mediante la suma del grosor de la pared de los cuatro segmentos ( sigma, colon descendente, transverso y ascendente) el valor obtenido se correlaciona de modo directo ( r= 0.66) con el grado de afectación clínica ( utilizando los índices de VanHees y SEO ). Este dato apoya que la valoración por US de la afectación intestinal es adecuada. Dado que la aplicabilidad de la ecografia hidrocolónica es superior a la colonoscopia, esta técnica se perfila como un elemento fundamental a la hora de determinar extensión de la enfermedad.

La técnica no invasiva utilizada hasta la actualidad para valorar la presencia y extensión de la EII es la gammagrafia con leucocitos marcados. En nuestra experiencia, la ecografia tiene una mayor sensibilidad, si bien la aplicabilidad es ligeramente inferior ya en algunos casos la existencia de heces abundantes impide la buena valoración del ciego o el transverso en la ecografia, mientras que la gammagrafia es siempre aplicable.

Teniendo en cuenta que en el curso de la EII existe una reacción inflamatoria importante y por tanto una hiperémia, se han descrito cambios importantes en los registros Doppler. La utilización del Doppler color o el power permite identificar estructuras vasculares aumentadas tanto en la pared como a nivel del mesenterio. Si bien estas estructuras son claramente indicativas de enfermedad, no parece que pueda establecerse una buena correlación entre el grado de actividad y la magnitud de la vascularización observada.

Siendo la mayor parte del colon irrigado por la arteria mesentérica superior, la presencia de fenómenos inflamatorios en el colon, se traduce por un aumento evidente del flujo, de modo que existirá un mayor flujo con menor índice de resistencia y pulsatilidad en los pacientes con EII activa que en aquellos sin actividad o en los sujetos sin enfermedad inflamatoria. Disponemos por tanto de un dato que podría utilizarse en el seguimiento de la actividad inflamatoria.

Durante el seguimiento, una vez establecido el tratamiento del paciente puede observarse una tendencia a la normalidad en la imagen ecográfica, paralela a la mejoría clínica.

La Ecografia hidrocolónica y el Doppler tendrán especial utilidad en los pacientes con EII conocida, ante la aparición de síntomas asociados a la enfermedad ya que, de modo poco invasivo, podrá valorarse si existe una recidiva. Así mismo, ante la aparición de posibles complicaciones tipo abscesos y fístulas, los US pueden ser diagnósticos si bien la TC se ha mostrado mas útil en la valoración de las fístulas entero-entéricas.

Bibliografia:

-Arienti V, Campieri M, Boriani L, et al. Management of severe ulcerative colitis with the help of high resolution ultrasonography. Am. J. Gastroenterol. 1996; 91,2163-2169.

-Giovagnorio F, Diacinti D, Vernia P. Doppler sonography of the superior mesenteric Artery in Crohn’s disease. AJR, 1998; 170, 123-126.

-Linberg B, Oswald B. Diagnosis and differential diagnosis of ulcerative colitis ans Crohn’s disease by hydrocolonic sonography. Am J. Gastroenterol. 1994, 89, 1051-1057.

-Maconi G, Parente F, Bollani S et al. Abdominal ultrasound in the assessment of extent and activity od Crohn’s disease: clinical significance and implication of bowel wall thickening. Am. J. Gastroenterol, 1996; 91, 1604-1609.

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APORTACIONES DE LA ECOGRAFIA DOPPLER A LA HEPATOLOGIA: VISION CRITICA

M. de la Mata, JL Montero, G. Costán, E. Fraga, A. Reyes, MB Delgado, G. Miño (Unidad Clínica de Aparato Digestivo, Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba)

  1. Introducción
  2. La ecografía doppler se ha incorporado de modo progresivo a la sistemática de estudio de los pacientes con enfermedad hepática, a lo largo de los últimos años. Numerosas publicaciones de amplia difusión han realizado aportaciones de gran interés sobre la potencial utilidad de este procedimiento en el diagnóstico y tratamiento de pacientes con cirrosis hepática y sometidos a trasplante de hígado. La limitación más importante de la ecografía doppler es la variabilidad intra e interobservador en las determinaciones cuantitativas de las velocidades y los flujos en los vasos explorados. En este trabajo se revisan algunos aspectos del impacto de esta técnica en la práctica de la hepatología.

  3. Diagnóstico no invasivo de la cirrosis
  4. Mediante la ecografía convencional es posible identificar cambios morfológicos en el parénquima y en el sistema portal, muy sugestivos de la transformación cirrótica del hígado. No obstante, cuando la cirrosis no está en fase avanzada, puede ser difícil establecer este diagnóstico. La ecografía doppler es de gran ayuda en el estudio de la hipertensión portal que con mucha frecuencia complica a la cirrosis y ayuda a establecer su diagnóstico (1,2).

    Por lo general el flujo portal está disminuido en relación con los sujetos sanos, de modo especial en fases avanzadas de la enfermedad, pero debe admitirse que los valores absolutos de unos y otros son muy variables. El flujo portal no solo varía en función de la historia natural de la cirrosis sino también en relación con el establecimiento de circulación colateral. En pacientes con shunts portosistémicos puede observarse un flujo portal hepatófugo. Por otra parte las variaciones fisiológicas descritas durante las fases respiratorias parecen ser menos evidentes en pacientes con cirrosis.

    El trazado del flujo de las venas suprahepáticas puede ser también de ayuda en el diagnóstico no invasivo de esta enfermedad. En un 50% de los casos se ha descrito un aplanamiento progresivo del trazado, que pierde la morfología de onda trifásica del hígado sano (3), pero estas alteraciones no son específicas del paciente cirrótico (2).

  5. Estudio de la función hepática
  6. La constatación de un bajo flujo portal (< 10 cm/seg) ha sido descrita como un factor de mal pronóstico y puede ser tenida en cuenta en el estudio de los receptores de trasplante hepático (4). En pacientes con cirrosis avanzada el flujo portal puede ser hepatófugo. Por otro lado, el índice de resistencia de las arterias renales interlobulares puede considerarse como un predictor del desarrollo de insuficiencia renal funcional y de síndrome hepatorrenal (5). Ambas mediciones han sido objeto de interés, pero no se han generalizado en la práctica clínica. No sustituyen a ningún parámetro clínico de función hepática, pero pueden ayudar a matizar casos dudosos. Deben ser investigados en mayor profundidad, de modo especial la vascularización renal.

  7. Estudio de permeabilidad portal
  8. La trombosis de la vena porta es una complicación frecuente de los pacientes con cirrosis que debe ser conocida por sus implicaciones pronósticas sobre la evolución de la hipertensión portal y en la selección de receptores para trasplante. Se ha descrito en un porcentaje que oscila entre el 1 y el 15% (6), pero la prevalencia puede ser más elevada cuando se desarrolla un hepatocarcinoma (7). La ecografía doppler es de gran sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de esta complicación y en la mayoría de los casos permite eludir la arteriografía. A la ausencia de flujo portal o la observación de un flujo turbulento, si se ha producido una transformación cavernomatosa, puede añadirse un refuerzo muy intenso de la señal arterial de intención compensadora (arterialización de la vena porta). Solo en casos de duda hay que recurrir a la arteriografía. Las trombosis parciales o murales pasan a menudo desapercibidas y son un hallazgo intraoperatorio. Cuando el flujo portal es muy bajo es recomendable la arteriografía para descartar trombosis parciales totales o murales.

  9. Estudio de lesiones focales
  10. El hepatocarcinoma es un tumor hipervascularizado a partir de la arteria hepática. La ecografía doppler registra una señal de alta frecuencia, que corresponde a los vasos neoformados de la periferia del nódulo. La asociación de señal intratumoral y peritumoral es muy sugestiva de malignidad (8). Es frecuente la invasión tumoral de los vasos portales y las fistulas arteriovenosas. Los hemangiomas se caracterizan por una señal doppler de tipo continuo y de bajo flujo.

    La ecografía doppler puede ayudar en la caracterización de las lesiones focales, pero no sustituye por el momento a otras técnicas de imagen o a la histología. La disponibilidad de los nuevos ecopotenciadores puede mejorar el rendimiento de esta técnica (9)

  11. Terapia de la hipertensión portal
  12. La hemorragia por rotura de varices esofágicas es una complicación frecuente y grave de la cirrosis hepática. El estudio doppler ha sido utilizado para predecir el riesgo de sangrado. Junto a indicadores analíticos (bilirrubina) y endoscópicos (tamaño de las varices y signos rojos), el denominado índice de congestión ha sido identificado como un factor predictivo de riesgo del primer episodio de sangrado (10). El riesgo de resangrado también puede ser definido en parte por parámetros ecográficos, como la velocidad y dirección del flujo portal, el estudio de las colaterales gastroesofágicas y la identificación de trombosis de la vena porta (11). Sin embargo, en la práctica, estos estudios no han sido aplicados en la práctica clínica. El riesgo de hemorragia se sigue estableciendo sobre criterios de función hepática y datos de la endoscopia.

    Se ha intentado evaluar la respuesta al tratamiento con betabloqueantes a través de las modificaciones observadas en el flujo portal o femoral (12). La reducción del flujo portal podría constituirse como un método sencillo para predecir la eficacia de la profilaxis farmacológica de la hemorragia por varices (13). Hasta la fecha, sin embargo, no se ha alcanzado un grado de uniformidad en la interpretación de estos cambios. Se ha comunicado que las variaciones registradas tras la administración aguda del fármaco no permiten predecir la respuesta a largo plazo (14). No hay experiencia suficiente para garantizar una modulación eficaz del tratamiento y se necesitan más estudios.

  13. Permeabilidad de las derivaciones portosistémicas
  14. La ecografía doppler es un buen procedimiento para explorar de modo no invasivo la permeabilidad de las comunicaciones portosistémicas (15). Se requiere habilidad y experiencia. Es un método práctico para las revisiones ordinarias de estos enfermos. No obstante, cuando existe una clara sospecha de trombosis de la derivación se recurre con frecuencia a la arteriografía, que por el momento ofrece a los cirujanos un mapa vascular de gran valor en el desarrollo de la cirugía. Al igual que en el estudio de la permeabilidad portal y de las lesiones focales, la ecografía doppler con contraste puede aumentar la precisión de las imágenes obtenidas con la técnica convencional (16).

  15. Trasplante hepático.

La ecografía doppler es imprescindible en el periodo postrasplante. Este procedimiento es de primera elección para el estudio de la permeabilidad de las anastomosis vasculares (17). La trombosis de la arteria hepática y la de la vena porta son complicaciones poco frecuentes pero de extrema gravedad, que requieren un diagnóstico rápido y seguro (18). La ecografía doppler es de elevada fiabilidad en este cometido y reduce ampliamente la necesidad de arteriografía (19). También es útil en situaciones menos comunes como el diagnóstico de la trombosis o estenosis de la vena cava inferior y de los pseudoaneurismas. Ha sido aplicada también en el estudio de los cambios hemodinámicos observados después del trasplante, tanto en el area esplácnica (20), como renal (21).

9. Otras aplicaciones

El síndrome de Budd-Chiari y la enfermedad venooclusiva son dos enfermedades hepáticas graves de origen vascular, en cuyo diagnóstico es de utilidad la ecografía doppler (22). La aplicabilidad de este procedimiento diagnóstico es muy extensa. Otro de los campos en desarrollo es la evaluación de la respuesta a los tratamientos paliativos (quimioembolización e inyección percutánea de etanol) (23).

10. CONCLUSIONES

La ecografía doppler es un procedimiento de amplia aplicación y de notable utilidad en el diagnóstico de determinadas enfermedades hepáticas y sus complicaciones. Esta afirmación es muy sólida para todos sus aspectos cualitativos, pero está limitada en lo referente a los matices cuantitativos de la técnica, por el momento sujetos a un elevado índice de variabilidad. Con todo, cabe resumir lo anterior en los siguientes puntos:

  1. Debe recurrirse a ella como primera prueba diagnóstica en el estudio de la permeabilidad de la vena porta, de la arteria hepática y de las comunicaciones portosistémicas. La detección de flujo en estos vasos es de gran seguridad diagnóstica y rara vez precisa de confirmación con otras técnicas. Cuando la señal doppler no es detectada, en especial si esta ausencia implica la toma de una decisión clínica trascendente, como es una intervención quirúrgica, debe realizarse un estudio vascular invasivo que la sustente.
  2. La ecografía doppler es esencial en el diagnóstico no invasivo de la cirrosis y de la hipertensión portal. En muchos casos será preciso un estudio histológico y en la mayoría se llevará a cabo una endoscopia alta, pero la información proporcionada por la ecografía debe considerarse como imprescindible.
  3. En unidades experimentadas puede proporcionar una información de utilidad en la caracterización de las lesiones focales, pero por el momento su papel en este cometido es auxiliar y no suple a otras técnicas de imagen ni suprime la necesidad de citología o biopsia hepática.
  4. En el paciente trasplantado es siempre necesaria para el estudio de las anastomosis vasculares. Su fiabilidad es elevada, de modo especial para la vena porta. Puede ser más difícil obtener el registro arterial. Reduce de modo drástico la necesidad de estudios invasivos.

BIBLIOGRAFIA

  1. Piscaglia F, Gaiani S, Bolondi L. Diagnosis of cirrhosis and portal hypertension. Am J Gastroenterol 1998;93:1598-1599.
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  3. Ogta M, Hashizume M, Tomikawa M, Ueno K, Tanque K, Sugimachi K. Analysis of hepatic wave form by doppler ultrasonography in 100 patients with portal hypertension. Am j Gastroenterol 1994;89:170-175.
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  8. González-Anon M, Cervera-Deval J, García-Vila JH, Bordon-Ferre F, Ambit-Capdevilla S, Piqueras-Olmeda R, Jornet-Fayos. Characterization of solid liver lesions with color and pulsed doppler imaging. Abdom Imaging 1999;24:137-143.
  9. Strobel D, Krodel U, Martus P, Hahn EG, Becker D. Clinical J, et al. Evaluation of contrast-enhanced color doppler sonography in the differential diagnosis of liver tumors. J Clin Ultrasound 2000;28:1-13.
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  12. Luca A, García Pagán JC, Feu D, et al. Non-invasive measurement of femoral blood flow and portal pressure response to propranolol in patients with cirrhosis. Hepatology 1995;21:83-88.
  13. Cioni G, Turrini F, Tincani E, D´Alimonte P, Cristani A, Boldrini E, Baraldi E, et al. Prevention of a first episode of variceal bleeding: role of duplex doppler sonographic measurement of the acute response to beta-blockers. J Ultrasound Med 1999;18:633-638.
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  23. Lagalla R, Caruso G, Finazzo M. Monitoring treatment response with color and power doppler. Eur J Radiol 1998;27 (suppl 2): S149-S156.

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ECOENDOSCOPIA

Prof. Giancarlo Caletti

Dipartimento di Gastroenterologia

Unita dei Endoscopia Digestiva i Clinica Medica

Policlinica Sta. Orsola. Universita di Bologna

Diagnóstico

El papel más importante del diagnóstico de la ecoendoscopia se centra en:

    1. las lesiones submucosas
    2. las pancreatitis crónicas

Lesiones submucosas: La ecoendoscopia puede jugar un papel clave en la evaluación de lesiones en las que haya presencia de una elevación en la mucosa. En primer lugar se trata del método más exacto para distinguir entre compresión de origen extrínseco a la pared intestinal, de una masa intrínseca que representa una lesión que se esté originando en la pared gastrointestinal. Una vez la masa aparece en la pared intestinal, la ecoendoscopia puede, en algunas circunstancias, realizar un diagnóstico específico. Como mínimo reduce los diagnósticos diferenciales.

Los puntos clave para identificar una lesión concreta consiste en valorar las ecocaracterísticas (hiperecogénicas o hipoecogénicas, homogéneas o heterogéneas) y determinar de qué capa histológica procede. A continuación se detallan los diagnósticos diferenciales:

    1. mucosa
    1. inflamación
    2. tumor de células granulosas
    1. submucosa
    1. anecoica
    1. varices
    2. quistes
    1. hiperecogénica
    1. lipoma
    1. hipoecogénica
    1. carcinoide
    2. pancreas ectópico
    1. muscular propia
    1. leiomioma
    2. leiomioblastoma
    3. leiomiosarcoma

 

Aunque no se puede realizar un diagnóstico específico en todos los casos, la utilidad diagnóstica de la ecoendoscopia en esta situación está bien establecida.

Pancreatitis cronica: Con los transductores de relativamente alta frecuencia utilizados en la ultrasonografía endoscópica, se pueden detectar características estructurales del páncreas que ninguna otra técnica de imagen permite apreciar. Utilizando la experiencia adquirida mediante los ultrasonidos extracorpóreos, se ha elaborado una lista de anormalidades que refleja alteraciones en el parénquima y estructuras ductales. Al menos un estudio ha utilizado voluntarios para determinar las características ecoendoscópicas de un páncreas normal. Además se cree que un conjunto de estas anormalidades (3-5) potencia al máximo la sensibilidad y especificidad de esta técnica en el diagnóstico de la pancreatitis crónica. Utilizando estos criterios, se ha comparado la ecoendoscopia con la CPRE , la histología y pruebas funcionales en un esfuerzo por definir su utilidad clínica. Puede concluirse que la ecoendoscopia se impone por su alta resolución a la hora de detectar anomalías estructurales del páncreas. Es probablemente igual o superior que la CPRE a la hora de determinar una pancreatitis crónica y actualmente se desconoce cómo se puede comparar con las pruebas funcionales.

Estadificación

Desde mi punto de vista el papel más importante de la ecoendoscopia en la estadificación es:

    1. cáncer pulmonar de células no pequeñas
    2. cáncer esofágico

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en el mundo occidental y la mayoría de los pacientes tendrá metástasis mediastínicas en ganglios linfáticos en el momento del diagnóstico. La detección preoperatoria de metástasis en los ganglios linfáticos es extremadamente importante para la planificación del tratamiento del paciente. La ecoendoscopia es la mejor prueba disponible (segura, menos costosa y de mayor precisión) para la estadificación del mediastino posterior en pacientes con cáncer pulmonar de células no pequeñas. Sin embargo una estadificación exacta depende de la punción aspirativa con aguja fina (PAAF) guiada por ecoendoscopia, puesto que, exclusivamente con las imágenes obtenidas con la ecoendoscopia de los nódulos linfáticos, no podemos tomar una decisión clínica suficientemente precisa.

La segunda indicación más importante es probablemente el cáncer esofágico. Creo que se debe a que, con la aparición de los escáneres TC multicabezales, capaces de hacer corte muy finos del páncreas en combinación con la posibilidad de explorar en tiempo real durante una acentuación máxima del contraste, prácticamente se ha equiparado la TC con la ecoendoscopia en la estadificación del cáncer pancreático respecto a la invasión venosa portal. La exploración TC ha superado a la ecoendoscopia en la invasión celíaca y de la arteria mesentérica superior.

Sin embargo, los estadios más importantes del cáncer esofágico son el estadio muy precoz (cáncer confinado a la mucosa superficial) y la enfermedad realmente avanzada (invasión del tumor en órganos adyacentes [T4] y detección de nódulos linfáticos celíacos). En estos tres casos (fase inicial de la enfermedad, estadio T4 y nódulos linfáticos celíacos), la ultrasonografía endoscópica es claramente superior a otras modalidades de imagen, incluida la TC. Decididamente la TC no puede determinar la enfermedad en una fase muy inicial. Es posible que con el tiempo la TCO pueda estar disponible para uso clínico y pueda competir con las sondas de alta frecuencia para el estadiaje del cáncer esofágico precoz. Diversos estudios han demostrado que la ecoendoscopia es más precisa para la evaluación de tumores T4 y diversos estudios han destacado recientemente la insensibilidad de la TC para detectar nódulos linfáticos celiacos. Dos estudios recientes realizados por nuestro servicio han demostrado la superioridad de la ecoendoscopia frente a la TC en la detección de nódulos linfáticos celíacos. Además, nuestra publicación más reciente (en prensa), revela que todos los nódulos linfáticos celíacos cuyo diámetro era superior a 1 cm resultaron ser metastásicos (PAAF guiada por ecoendoscopia o cirugía) mientras que el 78% de los nódulos linfáticos celíacos detectados mediante ecoendoscopia inferiores a 1 cm, resultaron ser malignos.

PAAF (Punción aspirativa con aguja fina)

La punción aspirativa con aguja fina guiada por ecoendoscopia puede utilizarse tanto como herramienta de diagnóstico como de estadificación. Hemos publicado trabajos sobre su utilidad en la determinación de la etiología de masas mediastínicas y nódulos linfáticos. También puede utilizarse para diagnosticar masas pancreáticas así como masas del conducto biliar distal. Sin embargo, esta técnica puede utilizarse también para la estadificación de tumores. Su indicación principal consiste en el estadiaje del cáncer pulmonar de células no pequeñas a través de la PAAF de nódulos linfáticos mediastínicos posteriores.

Actualmente las principales indicaciones de la PAAF guiada bajo control ecoendoscópico son:

    1. masas pancreáticas
    2. nódulos linfáticos mediastínicos (cáncer esofágico o pulmonar)
    3. nódulos linfáticos celíacos
    4. nódulos linfáticos intra-abdominales
    5. líquido libre peritoneal
    6. metástasis hepáticas
    7. masas o nódulos linfáticos perirrectales
    8. masas mediastínicas posteriores

Ecoendoscopia intervencionista

El procedimiento intervencionista que se realiza actualmente con más frecuencia es la neurólisis del plexo celíaco (en el caso de cánceres abdominales superiores) o bloqueo del plexo celíaco (en el caso de pancreatitis crónica). Este procedimiento utiliza la inyección de anestesia local y alcohol (neurólisis) o un anestésico local y esteroide (bloqueo celíaco). Los resultados son bastante esperanzadores en la neurólisis pero son más variables en el bloqueo celíaco en el caso de pancreatitis crónica.

Se acaba de publicar un ensayo en fase II sobre la inyección de una mezcla de cultivo de linfocitos (citoimplante) en cáncer pancreático bajo control ecoendoscópico. Se realiza el cultivo de los linfocitos de un paciente con cáncer pancreático, activándolo a ciertos antígenos comunes de las células pancreáticas tumorales y posteriormente inyectado de nuevo directamente en el cáncer de páncreas. Los ensayos fase II fueron bastante favorables y motivaron un ensayo multicéntrico en fase III. Lamentablemente esta fase ha sufrido una interrupción recientemente después de que los análisis provisionales no mostraran ningún beneficio respecto a la quimioterapia estándar (Gemcytabine).

Posiblemente el segundo procedimiento "intervencionista" más común sea el drenaje

De pseudoquistes pancreáticos. Este se realiza actualmente o bien mediante aspiración quística convencional o más habitualmente accediendo al pseudoquiste bajo control ecoendoscópico y procediendo a colocar una o dos prótesis desde el lumen intestinal hasta la cavidad quística. La aparición de ecoendoscopios con canal grande, que permitan alojar prótesis de 10 Fr., (como los ofrecidos actualmente por Olympus) incrementará posiblemente la aplicación del drenaje del seudoquiste.

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ENDOSCOPIC ULTRASOUND

Giancarlo Caletti. Dipartimento de Gastroenterologia

Universita di Bologna. Italy

Diagnosis

The most important diagnostic roles for EUS are in:

    1. submucosal lesions
    2. chronic pancreatitis

Submucosal lesions: When evaluating lesions where there is a bulge in the mucosa, EUS can play a key role. First, it is the most accurate method to distinguish an external press from outside the gut wall versus an intrinsic mass that represents a lesions arising from the gastrointestinal tract wall. Once a mass is determined to arise from the gut wall, EUS can, in some circumstances, make a specific diagnosis. At the least, it narrows the differential diagnosis.

The key issues to identifying a specific lesion is to assess the echocharacteristics (echo-rich or echo-poor, homogeneous or heterogeneous) and determine from which histologic layer it emanates. The differential diagnoses are listed below:

    1. mucosa
    1. inflammation
    2. granular cell tumor
    1. submucosa
    1. anechoic
    1. varices
    2. cysts
    1. echorich
    1. lipoma
    1. echopoor
    1. carcinoid
    2. pancreatic rest

III. muscularis propria

    1. leiomyoma
    2. leiomyoblastoma
    3. leiomyosarcoma

Though a specific diagnosis cannot be made in all cases, the diagnosis utility of EUS in this situation is well established.

Chronic pancreatitis: By virtue of the relatively high frequency transducers used in endosonography, structural characteristics in the pancreas can be detected by EUS which cannot be appreciated by any other imaging modality. Using experience gained in extracorporeal ultrasound, a list of abnormalities has been constructed that reflect abnormalities in the parenchyma and the ductal structures. At least one study has utilized volunteers to define the EUS characteristics of a normal pancreas. Further, it is felt that a collection of these abnormalities (3-5) maximize the sensitivity and specificity of this test in diagnosing chronic pancreatitis. Using these criteria, endosonography has been compared with ERCP, histology and function testing in an effort to define its clinical utility. It can be concluded that EUS has the highest resolution in detecting structural abnormalities in the pancreas. It is probably equal or superior to ERCP in defining chronic pancreatitis and it is currently unknown how it compares to function testing.

Staging

To my view, the most important role for EUS in staging is:

    1. non-small cell lung cancer
    2. esophageal cancer

Lung cancer is the leading cause of cancer death in the western world and most patients at the time of diagnosis will have mediastinal metastases to lymph nodes. Detection of lymph node metastases preoperatively is extremely important to planning patient management. EUS is the best test available (safe, least expensive and most accurate) to stage the posterior mediastinum in patients with non-small cell lung cancer. Accurate staging, however, does depend on EUS directed FNA as imaging the lymph nodes alone is not sufficiently accurate to sway clinical decision making.

The second most important indication is probably esophageal cancer. I feel this is because with the advent of multi-headed CT scanners, capable of very thin slices through the pancreas in a single breath hold combined with the ability to time scanning during maximal contrast enhancement has brought CT scan almost on par with EUS in staging pancreatic cancer with regards to portal venous invasion. CT scan has surpasses EUS for celiac and superior mesenteric artery invasion.

The most important factors in staging esophageal cancer however are at staging very early disease; cancer confined to superficial mucosa and very advanced disease (tumor invading into adjacent organs [T4] and detection of celiac lymph nodes). For all three situations (early disease, T4 disease, and celiac lymph nodes), clearly endosonography is superior to other imaging modalities, including CT scan. Clearly CT scan is unable to stage very early disease. It is possible that in time OCT may become clinically available and could rival high frequency catheter probes in staging of early esophageal cancer. It has been shown by several studies that EUS is more accurate in assessing T4 disease and several studies have recently highlighted the insensitivity of CT in detecting celiac lymph nodes. Two recent studies from our unit have shown superiority of EUS over CT scan in the detection of celiac lymph nodes. Further, our most recent publication (in press) reveals that all celiac lymph nodes greater than 1 cm in diameter were proven to be metastatic (EUS directed FNA or surgery) while 78% of EUS detected celiac lymph nodes less than 1 cm were malignant.

Fine Needle Aspiration

EUS FNA can be used both as a diagnostic and staging tool. We have published on its utility in assessing the etiology of enlarged mediastinal masses and lymph nodes. It can also be used to diagnose pancreatic masses as well as distal bile duct masses. This technique, however, can also serve for staging purposes. Its primary role is in staging non-small cell lung cancer by utilizing FNA of posterior mediastinal lymph nodes.

The primary indications currently for EUS FNA are:

    1. pancreatic masses
    2. mediastinal lymph nodes (esophageal or lung cancer)
    3. celiac lymph nodes
    4. intra-abdominal lymph nodes
    5. peritoneal fluid
    6. liver metastases
    7. peri-rectal lymph nodes or masses
    8. posterior mediastinal masses

Interventional EUS

Clearly the most common interventional procedure currently being performed is celiac plexus neurolysis (in the case of upper abdominal cancers) or celiac plexus blocks (in the case of chronic pancreatitis). This procedure utilizes the injection of local anesthetic and alcohol (neurolysis) or a local anesthetic and steroid (celiac block). The results are quite encouraging for neurolysis but are more variable for celiac block in the case of chronic pancreatitis.

A Phase II trial has just been published on the injection of a mix of lymphocyte culture (cytoimplant) into pancreatic cancer under EUS guidance. The lymphocytes are harvested from a patient with pancreatic cancer, activated to certain antigens common pancreatic cancer cells and then reinjected directly into the pancreatic cancer. The Phase II trials were quite encouraging and prompted a multicenter Phase III trial. Unfortunately, this trial has recently been halted after interim analysis showed no benefit over standard chemotherapy (Gemcytobine).

Probably the second most common "interventional" procedure is pancreatic pseudocyst drainage. This is currently being done either by single cyst aspiration procedure or more commonly by accessing the pseudocyst under EUS guidance and the proceeding to place one or two stents from the gut lumen into the cyst cavity. Pseudocyst drainage is likely to increase as application with the advent of larger channel CLA echoendoscopes which can accommodate 10 Fr stents (now available from Olympus).

VALOR DE LA ECOGRAFIA ENDOLUMINAL EN COLOPROCTOLOGIA.

AUTORES:

Palacios Fanlo MJ *, Ramírez Rodríguez JM **.

* Médico Residente Cirugía General y Aparato Digestivo (Servicio de Cirugía "A").

** Médico Adjunto. Sección de Coloproctología.(Servicio de Cirugía "B"). Hospital Clínico Universitario "Lozano Blesa". Zaragoza

____________________________________________________

Correspondencia:

María José Palacios Fanlo

Cineasta Carlos Saura, 6, 1º D

50015 Zaragoza

Teléfono: 976527262

RESUMEN

La cirugía colorrectal ha ido experimentando durante las últimas décadas un continuo proceso de evolución, debido a los avances en el conocimiento de las enfermedades. En este sentido, cada vez más, se necesita una mayor y más precisa información de todos los métodos de estudio y diagnóstico, así como de las diferentes alternativas terapeúticas.

La ecografía endorrectal y endoanal fué desarrollada en los años 80 e introducida en nuestro país diez años más tarde y desde entonces, se ha mostrado como la técnica de imágen más precisa en la estadiación preoperatoria de los tumores rectales y en el estudio de las enfermedades anorrectales benignas. Proporciona imágenes claras de las cinco capas anatómicas de la pared rectal y del complejo esfinteriano anal, lo que unido a su naturaleza no invasiva, sencillez, y economía la convierten en una prueba de imágen practicada de rutina en las consultas de digestivo y cirugía.

En este artículo se repasan los principios de la ecografía endoluminal y sus indicaciones en la patología recto-anal.

Palabras clave: ecografía endorrectal, ecografía endoanal, cáncer de recto, fístulas anales,

incontinencia fecal.

HISTORIA Y DESARROLLO DE LA ECOGRAFIA ENDOLUMINAL

La ecografía endoluminal fue introducida por Wild y Reid hacia los años 50 con el desarrollo de la sonda endoecográfica que constaba de un mango conductor y una cabeza elíptica con el transductor cubierto con un balón (1).

El primer instrumento diseñado era dirigido con la mano y tenía un mango flexible. Un segundo instrumento tenía ya un mango rígido y era introducido a través de un sigmoidoscopio rígido. Con este equipo primario se obtuvieron las primeras imágenes de tumores rectales y como resultado de esta experiencia apareció en 1950 la primera publicación sobre el tema (2).

Treinta años más tarde, Dragsted and Gammelgaard introdujeron el uso de la ecografía endorrectal en la práctica clínica (3). Usando un transductor de 4,5 Mhz, inicialmente diseñado para imágenes prostáticas, estimaron la existencia de trece tumores rectales primarios y sus resultados los compararon con la histopatología. En once de ellos predijeron correctamente la invasión de la pared. A pesar del éxito obtenido con esta técnica tan prometedora, ellos no establecieron criterios ecográficos.

El impulso definitivo se debió a una serie de autores entre los que destacamos a Hildebrandt y Feifel en Alemania y a Mortensen y Beynon en Inglaterra por la importancia que han tenido para numerosos grupos de trabajo, entre los que nos incluimos.

Hildebrandt y Feifel con sus trabajos establecieron los criterios ecográficos de invasión de la pared del recto y una nueva clasificación en el estadiaje de los tumores de recto, la "uTNM" basada en los hallazgos ultrasónicos que ha sido aceptada mundialmente (4).

De Mortensen y Beynon podemos destacar entre otros, los estudios in vitro realizados en la Universidad de Bristol para definir la anatomía normal del recto (5). El equipo usado en el experimento fue un B&K tipo 1846 y una sonda tipo 1850 con transductores de 5,5 y 7 Mhz. Obtenían muestras de tejido rectal normal que junto con la sonda eran colocadas verticamente en una caja acuosa a 37ºC diseñada especialmente para el experimento. Después de realizar tomas ecográficas con la sonda, se analizaron histológicamente, lo que permitió identificar las cinco capas básicas de la anatomía normal del recto desde el punto de vista ultrasónico.

EQUIPO PARA ECOGRAFIA ENDORRECTAL Y ENDOANAL

Nuestro equipo de trabajo es un sistema de ultrasonidos B&K Medical Systems Modelo 2003 "cheetah". Tiene dos conectores en el lateral derecho del equipo lo que nos permite utilizar a la vez dos de las tres sondas de las que dispone el equipo: sonda para cirugía laparoscópica, sonda intraoperatoria (6), sonda endorrectal y endoanal.

La sonda B&K endoluminal tipo 1850 consiste en una unidad con un motor conductor con un botón de control integrado, una barra rotatoria de 24 cm de longitud, y 19 mm de diámetro, cubierta por un tubo rectal en cuyo extremo distal se contiene el cristal piezoeléctrico que constituye el transductor. Sobre este se coloca un balón de latex en las exploraciones endorrectales con lo que se consigue una adecuada distensión rectal y ventana acústica.

En el canal anal inicialmente se usaba el balón rectal estándar pero la sonda rotatoria quedaba fácilmente atrapada. Para evitarlo, se llenaba con grandes volumenes de agua, pero producía disconfor en el paciente y distorsión anatómica. Sin embargo, el cono de plástico diseñado para las exploraciones endoanales no es traumático y mantiene el canal anal abierto con su pared paralela para presentar claramente su anatomía.

El cono está hecho de un plástico sonoluminiscente TPX con un diámetro externo aproximado de 17 mm. Posee un pequeño agujero en la punta que permite la salida de las burbujas de aire que quedan cuando se llena con agua desgaseada. Además de proteger al transductor permite el acoplamiento acústico sobre la pared del canal anal.

El transductor rota a seis ciclos por segundo y produce una imagen transversa de 360º en tiempo real alrededor del eje del intrumento. El transductor que utilizamos es multifrecuencia ( 5, 7, y 10 Mhz) . Al aumentar la frecuencia del transductor (10 Mhz) aumenta la resolución de este y disminuye la distancia focal, de esta manera se pueden valorar las estructuras situadas más cerca de la luz rectal, por tanto del transductor. Por el contrario, si disminuye la frecuencia del transductor (5Mhz), disminuye la resolución y aumenta la distancia focal. Es más util para valorar las estructuras más alejadas del transductor y de la pared rectal.

Exámen técnico

La ecografía endorrectal y endoanal se practica en régimen ambulatorio ya que se trata de una prueba totalmente inocua, que no requiere ningún tipo de analgesia ni anestesia. En la ecografía endorrectal se suele preparar a los pacientes con un enema de limpieza mientras que en la ecografía endoanal se puede prescindir de este.

El paciente se sitúa en decúbito lateral izquierdo con las rodillas flexionadas en la exploración endorrectal, mientras que en la endoanal preferimos el decúbito prono porque proporciona una imágen más simétrica y clara de los esfínteres en su porción anterior.

Fase preliminar

Se procede al ensamblaje de la sonda: el tubo rectal se coloca sobre la barra rotatoria, y se inserta el transductor en el extremo distal de la barra. El transductor se cubre con una bolsa de latex que al introducirlo en el recto llenaremos con agua desgaseada a través de una jeringa acoplada al tubo rectal. El balón relleno de agua permite distender la pared rectal y establecer un adecuado acoplamiento acústico. En la exploración endoanal se cubre con el cono de plástico.

La sonda ensamblada se cubre completamente con una bolsa de latex rellena de gel de ecografía. El gel contribuye al acoplamiento acústico y la bolsa de latex permite la realización de exploraciones repetidas sin necesidad de esterilizar el instrumento salvo en situaciones de riesgo como pacientes con hepatitis B,C o Sindrome de Inmunodeficiencia adquirida.

Ecografía endorrectal: técnica

Tras el examen visual, se realiza una cuidadosa exploración digital, palpando el área de interés, valorando las posibles masas, su movilidad, fijación y la presencia de adenopatías linfáticas extrarrectales.

Se introduce la sonda de forma individual o con la ayuda de un rectoscopio rígido de 20 mm de diámetro interno lo que permite una inserción alta segura (de esta forma se puede llegar hasta 20-25 cm desde el margen anocutaneo).

Se comienza la exploración por el punto más alejado del ano intentando sobrepasar la lesión o por lo menos por el extremo proximal del tumor. En este momento se inyecta agua desgaseada para distender la bolsa de látex y permitir el contacto con la pared rectal hasta verla perfectamente nítida.

El transductor se activa y se obtienen imágenes seriadas mediante la retirada lenta de la sonda a la vez que el transductor rota axialmente y se introducen distintos volumenes de agua.

Ecografía endoanal: técnica

Tras la exploración digital se introduce la sonda lentamente y se activa el transductor comenzando con 10 Mhz, luego 7 Mhz y 5 Mhz.

La exploración se realiza desde el haz puborrectal pasando por el canal anal alto, medio y bajo. Se van obteniendo imágenes seriadas a la vez que se retira la sonda.

La ecografía endoanal es una prueba dinámica, en el transcurso de la exploración se solicita a los pacientes que realicen una contracción; la diferencia de los hallazgos encontrados en el estado de reposo y contracción permite establecer conclusiones, respecto a la continencia fecal.

La exploración endoanal suele durar unos diez minutos y las molestias referidas por los pacientes son similares a la exploración digital.

ANATOMIA ECOGRAFICA DEL RECTO

Las ondas emitidas por el transductor radial atraviesan desde la luz intestinal las capas de la pared del recto y las alteraciones de estas ondas por este paso son recogidas y transformadas en imágenes que definen las distintas ecogenicidades de estas estructuras.

Cuando se usa el transductor de 7 o 10 Mhz, la ecografía de la pared rectal aparece constituida por tres anillos concéntricos hiperecoicos (blancos) y dos hipoecoicos (negros). Según esta imágen se tiende a asignar a cada anillo ecográfico su correspondiente en capa anatómica y tras los estudios de Boscani y Montori (7) y los trabajos "in vitro" de Hildebrandt y Feifel (4), la anatomía ecográfica de la pared rectal normal se interpreta según el esquema (Figura 1):

- Primer anillo, hiperecoica (blanco): es una interfase entre el agua de llenado, la pared del globo de látex y la mucosa.

- Segundo anillo, negro o hipoecoico: Corresponde a la estructura anatómica de mucosa y muscularis mucosa, sin poder distinguir entre ambas.

- Tercer anillo, blanco (anillo central). Es una interfase entre mucosa, y muscular que se identifica como la submucosa.

- Cuarto anillo, negro: capa anatómica que corresponde con la muscular propia.

- Quinto anillo, hiperecoico, el más externo: Interfase entre la muscular propia y la grasa perirrectal.

Existen trabajos como el de Yamashita que describe cuatro anillos hiperecoicos y tres hipoecoicos (8). Lo más característico de este trabajo es el aumento de las capas y según los autores se debe a la diferenciación de los dos músculos de la muscular propia, dejando en medio una interfase hiperecoica. La visión de estos siete anillos, se produce cuando se utilizan transductores de alta frecuencia y si existe edema en los tejidos, pero en cualquier caso no tiene relevancia clínica.

Tejidos perirrectales

Es posible apreciar la vejiga urinaria de apariencia hipoecoica y cuya imagen varía en dependencia de la cantidad del líquido contenido. En la mujer es posible observar la vagina como una imágen oscura de forma elíptica en la cara anterior del recto y entre ambos el tabique rectovaginal. Si seguimos ascendiendo la sonda ecográfica aparecen el cérvix y el útero que presentan un borde nítido pero los ovarios y las trompas son visualizadas con menos frecuencia.

En el hombre detectamos la presencia de la próstata a pocos centímetros del márgen anal con un patrón homogéneo, hipoecoico de bordes precisos. Las calcificaciones prostáticas producen ecos brillantes en su interior. La fascia rectovesical de Denonvilliers se sitúa entre el recto y prostata; es un importante plano quirúrgico en la disección pélvica. Por encima aparecen las vesículas seminales como imágenes oviformes simétricas e hipoecoicas.

Los vasos son hipoecoicos y discurren paralelos al eje longitudinal del recto y suelen ser cortados en un plano transverso. La circulación venosa es más irregular y se diferencia de los ganglios linfáticos por la continuidad de los ecos venosos en diferentes planos generados al mover la sonda arriba y abajo de la luz intestinal.

CANCER RECTAL E INVASION LOCAL

Los tumores rectales tienen una apariencia hipoecoica en la ecografía, heterogénea, excéntrica y transmural. El nivel de invasión de un tumor viene definido por la alteración ecográfica de las distintas capas de la pared rectal. Se basa en la clasificación UICC-TNM colocando delante una "u" de ultrasonografía (9):

uT1: Tumor confinado a la mucosa y submucosa (Figura 2).

uT2: El tumor afecta a la muscular propia (cuarta capa hipoecoica). Puede estar engrosada y distorsionada pero la más externa está intacta (Figura 3).

uT3: El tumor sobrepasa la pared rectal y afecta a la grasa perirrectal o serosa. Rotura de la última línea blanca con invasión del tumor (Figura 4).

uT4: El tumor invade los órganos vecinos (próstata, vagina, útero) (Figura 5).

GANGLIOS LINFÁTICOS

Los ganglios linfáticos normales no se ven por ser su ecoestructura similar a la grasa mesorrectal. Su tamaño suele ser menor de 3 mm. La posibilidad de metastasis en ganglios linfáticos es muy baja cuando no se ven ganglios por ecografía en un paciente con cáncer rectal.

El aumento de su tamaño se debe a la inflamación inespecífica o a invasión metastásica. Los ganglios inflamatorios tienen 4 mm o más. Normalmente son hiperecoicos y tienen un patrón homogéneo mientras que los ganglios metastásicos suelen ser de patrón hipoecoico irregular (más que el tumor primario) y de borde bien definido.

El diagnóstico diferencial hay que establecerlo con los acúmulos irregulares de células tumorales en el mesorrecto sin claro asiento en los ganglios, que corresponden a satélites tumorales y con los vasos cortados transversalmente que pueden dar falsos positivos.

En un reciente estudio realizado por nuestro grupo, estudiamos preoperatoriamente 20 pacientes afectos de cáncer de recto y tras la cirugía, la pieza de resección fué sometida a una ecografía in vitro suspendida en un baño de agua (10).

El estudio "in vivo" demostró que los ganglios linfáticos que se visualizaban eran siempre mayores de 5 mm de diámetro y se localizaban alrededor de la lesión o en los 7 cm proximales a la misma, no detectando ninguno a más distancia. Estos se deben de diferenciar de imágenes peritumorales de límites imprecisos y ecogenicidad mixta que se corresponden a satelizaciones del tumor en el mesorrecto. La ecografía "in vitro" confirmó siempre los hallazgos del estudio preoperatorio pero encontró muchos más ganglios, localizados hasta 10 cm proximales y de un diámetro tan pequeño como 3 mm.

NUESTRA EXPERIENCIA

De Junio de 1996 se han estadiado mediante ecografía endorrectal en nuestro servicio 120 pacientes con tumores de recto (11). De estos pacientes estudiados, 41 se clasificaron como uTis-uT1, 10 como uT2, 60 como uT3 y 9 en uT4. La correlación entre los resultados ecográficos y la anatomía patológica fue del 90%. La ecografía y el estudio histológico coincidió en 108 pacientes.

En 31 pacientes se estableció el diagnóstico ecográfico de afectación ganglionar (uN1) y en 89 pacientes no se detectaron ganglios (uNo). La correlación ecográfica e histológica en el diagnóstico de invasión ganglionar fue del 70%. Hubo 12 errores en la estadiación, 7 pacientes fueron sobreestadiados y 5 infraestadiados (Tabla I).

IMPORTANCIA DE LA ECOGRAFIA EN EL MANEJO DEL CANCER RECTAL

En la actualidad el tratamiento más adecuado del cáncer de recto, que sigue siendo fundamentalmente quirúrgico, pasa por individualizar cada paciente ofreciendo la mejor alternativa en cada caso.

La mayoría de los pacientes con cáncer de recto localizado en el tercio medio y superior pueden beneficiarse de resección anterior y restauración de la continuidad intestinal. Pero, para los pacientes con tumores en el tercio distal, existen distintas alternativas (cirugía radical versus cirugía conservadora) y la elección de una u otra se basa en una adecuada valoración preoperatoria del tumor, incluyendo tamaño, grado de diferenciación, penetración local y afectación linfática y es aquí donde la ecografía endorrectal se está mostrando como la técnica más eficaz para una adecuada selección (12).

Pautas de tratamiento en el cáncer rectal:

Grupo 1: Tumores en estadio uT1N0. Estos tumores están confinados a la submucosa y no se ven ganglios linfáticos en la ecografía. Teniendo en cuenta otras características como la localización, tamaño, y grado de diferenciación, estos pacientes pueden ser tratados mediante excisión local.

Grupo 2: Tumores en estadio uT2N0. Aquí los tumores se extienden en la muscular propia, y el riesgo de ganglios linfáticos metastáticos oscila entre el 10-20%. En pacientes jóvenes, está indicado cirugía radical pero en casos seleccionados (pacientes ancianos, riesgo quirúrgico, sin ganglios afectos) está indicada la excisión local más tratamiento adyuvante.

Grupo 3: Tumores en estadio uT2 N1 y uT3 N0. En estos pacientes está indicada la cirugía radical, no obstante la ecografía endorrectal permite seleccionar los pacientes para radioterapia y quimioterapia preoperatoria.

Grupo 4: Tumores en estadio uT3 N1. Son pacientes con un mal pronóstico, pero todavía tienen potencial de curación usando la radioterapia preoperatoria.

Grupo 5: Tumores en estadio uT4 N0 y uT4 N1. Son normalmente tumores de gran tamaño que están fijos en la exploración clínica. La fijación no es sinónimo de invasión tumoral y puede tratarse de tumores uT3 fijados a tejido inflamatorio. Un preciso conocimiento de la extensión y localización de la invasión local en los órganos vecinos pélvicos puede identificar los pacientes susceptibles de radioterapia preoperatoria e indica aquellas áreas de especial cuidado que deben ser incluidas "en bloque" cuando se de la resección del especimen.

INDICACIONES DE LA ECOGRAFIA ENDORRECTAL

1- Descartar malignización en adenomas vellosos de recto.

En la actualidad se sabe que el 95% de los casos de cancer colorrectal se originan en la malignización de los polipos adenomatosos y un 30% de los adenomas vellosos intervenidos presentan malignización en el estudio histológico definitivo. La ecografía endorrectal es requisito indispensable para diferenciar las posibles lesiones degeneradas.

2- Detectar tumores susceptibles de excisión local.

Numerosos estudios han demostrado que la probabilidad de invasión linfática en el cáncer de recto está estrechamente relacionada con el nivel de invasión tumoral en la pared rectal. Los tumores uT1 tienen una baja probabilidad de tener ganglios linfáticos tumorales y en estos pacientes y en casos seleccionados de uT2 la excisión local constituye una alternativa a las técnicas quirúrgicas radicales convencionales (13).

3- Seleccionar pacientes para tratamiento radioterápico.

Según estudios recientes los resultados quirúrgicos en el tratamiento de los pacientes con tumores de recto localmente avanzado se puede mejorar con el empleo de altas dosis de radioterapia preoperatoria (14). La ecografía endorrectal, por su alta precisión en la estadificación de estos tumores, se ha convertido en el método esencial en la selección de los pacientes que se pueden beneficiar de los tratamientos complementarios y evitar irradiaciones innecesarias. Además permite establecer una clasificación objetiva de los tumores previamente a la radioterapia y reclasificarlos tras el tratamiento (15).

En el momento actual, los pacientes que en el estudio ecográfico muestran invasión linfoganglionar (N1), invasión de órganos vecinos (T4), y estenosis que impidan el estudio ecográfico son candidos teóricos para quimioradioterapia neoadyuvante (16).

4- Seguimiento de los pacientes intervenidos por tumores de recto y detección precoz de las recurrencias.

La recidiva local sucede entre un 5% a un 30% de los pacientes intervenidos con intención curativa por cáncer de recto. Puede ocurrir como una masa extraluminal cercana a la anastomosis siendo menos frecuentes las recurrencias anastomóticas puras (17).

La única posibilidad de tratar una recidiva local con intención curativa es detectarla de forma precoz. La rectoscopia rutinaria de la anastomosis no tiene valor clínico en la detección de recidivas y a pesar de los pocos estudios sobre el uso de la EER en el control y seguimiento de los pacientes intervenidos por cáncer de recto está tiene una indicación de gran interés.

No existe un patrón ecográfico de normalidad para todos los pacientes operados. La anastomosis se visualiza como una zona de estrechamiento rectal o una estenosis. Pueden aparecer colecciones líquidas perianastomóticas, zonas de fibrosis, asas de delgado prolapsadas, líquido ascítico, difíciles de diferenciar de las recidivas. Las grapas metálicas de las suturas automáticas no distorsionan los ultrasonidos apareciendo como imágenes hiperecoicas sin sombra.

Las recidivas tumorales tienen una ecogenicidad similar a la del tumor primario, son hipoecoicas pero heterogéneas y de bordes imprecisos. El diagnóstico diferencial hay que realizarlo con las zonas de fibrosis, abscesos y tejidos de granulación.

Se ha propuesto como protocolo de seguimiento la realización de una primera ecografía endorrectal a los 3 meses de la intervención para utilizarla de referencia, repitiéndola cada 6 meses (18). Especial interés adquiere en los pacientes sometidos a cirugía local. En estos casos la anatomía normal está preservada en buena parte así como los tejidos perirrectales.

5- Estudio de lesiones extrarrectales

Permite detectar tumores externos a la pared rectal (cordomas...) o bien invasión del recto por tumoraciones de origen prostático o ginecológico.

PRECISION DE LA ECOGRAFIA ENDORRECTAL

En la actualidad la ecografía endorrectal es el método de diagnóstico por imagen que tiene mayor precisión en la estadificación del cáncer rectal por encima de otros métodos como el exámen digital, la TC y la RNM. La TAC, si bien es bastante útil en cuanto a la determinación de los órganos adyacentes, no distingue las capas de la pared rectal y su precisión está entre el 60%-80% mientras que en la valoración de las adenopatías es baja (32-70%) (19,20,21)

Numerosos estudios coinciden en que la fiabilidad de la ecografía endorrectal oscila entre el 80-90% para determinar la invasión de la pared rectal, sin embargo los resultados en cuanto a la afectación ganglionar siguen siendo pobres (50-75%) (22,23,24) (Tabla II).

Las principales imprecisiones se producen por sobreestadiación (distinción entre tumores T2 y los T3 iniciales), en menor medida infraestadiación de los tumores y error en la interpretación de los ganglios linfáticos (25,26).

Es más importante la repercusión que puede tener la infraestadiación, porque derivaría en un tratamiento insuficiente del paciente, por eso el ecografista lo evita aún a riesgo de producir sobreestadiación y por lo tanto sobretratamiento (27).

La invasión linfática ganglionar en el cáncer de recto es el fáctor pronóstico más importante, pudiendo influir en el tratamiento del paciente. Los errores se concentran en falsos negativos aproximadamente en el 20% de las ocasiones, siendo el resto falsos positivos o imposibilidad del estudio (28). En la actualidad son muy pocos los estudios prospectivos que analicen y comparen las imágenes ecográficas de los ganglios linfáticos en el cáncer de recto. No existen unos patrones uniformemente aceptados de diferenciación linfática y los que existen son difíciles de usar en la práctica clínica por lo que no se ha conseguido mejorar la precisión.

CAUSAS DE ERROR Y LIMITACIONES

De forma general los errores con la ecografía endoluminal se pueden agrupar en problemas técnicos, problemas y fallos derivados del propio tumor y dificultades en la valoración ganglionar.

1- Problemas técnicos

Para una adecuada técnica se requiere mantener la sonda ecográfica perpendicular a la pared rectal para establecer un adecuado contacto acústico del transductor. Hay cuatro zonas del recto donde las lesiones son especialmente difíciles de valorar: (29)

- El márgen anal; el balón no puede pasar a través del esfínter normal y tiene que ser deshinchado por lo que las capas de la pared rectal a este nivel son pobremente diferenciadas. Se puede mejorar la resolución cambiando el globo por el cono de plástico.

- La unión rectosigmoidea; en esta zona es difícil establecer y mantener contacto acústico con la pared, además de los artefactos que produce el intestino delgado adyacente.

- las otras dos regiones difíciles de valorar son la zona de las válvulas de Houston y el intestino si este ha sido previamente operado.

Durante la exploración es necesario evitar los artefactos que se producen y que causan sombras acústicas limitando el campo de visión. Las búrbujas de aire en el balón se previenen rellenándolo con agua desgaseada y extrayendo todas las burbujas posibles antes de insertar el transductor.

Los restos fecales producen una ecotextura mixta que simula un tumor velloso. Es necesario preparar el intestino con un enema de limpieza antes de la exploración. Otra fuente de artefactos son los ecos producidos por los clips metálicos de sutura, el aire y líquido situados entre los cráteres ulcerados de los tumores, en los intersticios de las masas vellosas y el aire de otros tramos del colon sigmoide.

2- Problemas derivados del propio tumor

La valoración de los tumores vellosos es siempre difícil por la compresión que produce el globo distendido que origina una imágen de la pared rectal con distintas capas superpuestas que inducen a sobreestimar la invasión del tumor. La banda submucosa es la llave diagnóstica de las lesiones benignas y de su integridad depende que un tumor sea clasificado como no invasivo.

Los tumores estenóticos (7-11%) constituyen el principal problema para cualquier ecografista. Es necesario sobrepasar la lesión para poder ser evaluada correctamente (30). Para resolver este problema se usa el cono de plástico de las exploraciones endoanales y también se esta comenzando a usar transductores flexibles.

Existen además fenómenos propiamente tumorales como son la existencia de hemorragia intratumoral, inflamación y cambios desmoplásicos del tumor que originan zonas hipoecoicas que conducen a confusión y en general a sobreestadiación, también la radiación, la realización de biopsias, el propio lecho quirúrgico, las infecciones locales producen distorsión de los tejidos, engrosamiento de la pared y desplazamiento de los tejidos adyacentes

3- Dificultad en la valoración linfática ganglionar

En la actualidad el principal déficit que presenta la ecografía endoluminal es la diferenciación entre los ganglios inflamatorios y los metastásicos. Se han empleado como parámetro diferencial el tamaño ganglionar y las distintas ecogenicidades entre ellos (hipoecoico = tumoral, hiperecoico= inflamatorio) (31). Sin embargo estos dos aspectos no son suficientes para lograr una fiabilidad adecuada (32).

LA ECOGRAFIA ENDOANAL EN EL ESTUDIO DE LA PATOLOGIA DEL CANAL ANAL

Comprobada la eficacia de la ecografía endorrectal en el estudio de los tumores de recto, la ecografía endoanal desarrollada a finales de los 80 por Law y Bartran, se ha convertido en una prueba de gran ayuda en el estudio de la patología anorrectal benigna sobre todo en el estudio de fístulas y abscesos perianales, incontinencia fecal, proctalgia y tumores anales (TABLA III).

ANATOMIA ECOGRAFICA DEL CANAL ANAL

El canal anal está constituido por un complejo esfinteriano compuesto de musculatura lisa y estriada anclado a los huesos de la pelvis que mantienen en reposo un tono basal como parte del mecanismo esfinteriano.

Mientras que en el recto se observan cinco capas anatómicas de distinta ecogenicidad la ecografía endoanal muestra estructuras anatómicas más complejas, en ocasiones de difícil interpretación (33,34). En el canal anal identifican cuatro capas ecográficas: submucosa o capa subepitelial, esfínter anal interno, músculo longitudinal y esfínter anal externo (Figura 7).

El cono de plástico produce dos interfases brillantes hiperecoicas que corresponden al contacto del cono con la mucosa que no se diferencia ecográficamente y la primera capa visualizada hiperecoica corresponde a la submucosa, que en muchas ocasiones contiene los plexos hemorroidales sobre todo visualizados en pacientes con patología hemorroidal. La segunda capa hipoecogénica corresponde al esfínter interno, que es la capa de referencia para el estudio de las demás capas. Tiene un grosor medio de 2-3 mm y se incrementa con la edad; la tercera tiene una ecogenicidad similar a la submucosa y corresponde a la musculatura longitudinal y la capa más externa, hiperecoica es el esfínter externo siendo la única que se encuentra en el canal anal bajo.

A veces entre el esfínter anal interno y el músculo longitudinal es vista una banda hiperecogénica que no corresponde a ningún tejido anatómico siendo un artefacto ultrasonográfico más que una interfase ecográfica y además, en la región más externa, aparece una imágen heterogénea que corresponde a los espacios grasos perianales y que no consideramos una verdadera capa (35).

Con lo anteriormente expuesto, para el estudio ecográfico el canal anal se divide en tres partes en función de los fascículos del esfínter anal externo:

1- Canal anal alto: (figura 6) Formado por:

El músculo puborrectal que forma una banda de ecogenicidad similar al esfínter externo, se une a éste en su cara posterior y se separa del mismo en sus caras laterales, extendiéndose por fuera de la próstata en el hombre y de la vagina en la mujer.

El esfínter anal externo en su porción profunda forma una banda de ecogenicidad mixta y homogénea. En el hombre rodea de forma simétrica al canal anal mientras que en las mujeres las fibras están más achatadas, por encima de la vagina, a veces en su interior con aire, y entre ambos en ocasiones se obseva una línea hipoecoica longitudinal que constituye el músculo transverso del periné.

El esfínter anal interno forma una banda circular hipoecoica, homogenea.

2- Canal anal medio: (figura 7) Formado por:

El esfínter interno que aparece rodeado simétricamente por el fascículo superficial del esfínter externo. En la mujer, la parte superior no es redondeada y a veces existe un defecto en su parte anterior.

3- Canal anal bajo: (figura 8) Formado por:

Fascículo subcutáneo del esfínter externo. A este nivel el esfínter externo ya ha desaparecido y el músculo longitudinal lo atraviesa para insertarse en la piel.

Las principales variaciones en la anatomía ecográfica del canal anal se dan en cuanto al grosor y configuración de los esfínteres en función de la edad y sexo y a la interpretación de capas anatómicas como son el músculo longitudinal conjunto y la capa interesfinteriana. Muchos estudios han ignorado la existencia de este músculo (36, 37) y otros lo han incluido en el esfínter anal externo (38).

El esfínter interno cuyo grosor medio oscila entre los (1-3 mm) va aumentando con la edad así como la ecogenicidad conforme el tejido conectivo va reemplazando al músculo liso. La mayor parte de los datos de la bibliografía así como los nuestros no muestran diferencias significativas del esfínter anal interno en función del sexo y no se ha demostrado que tenga repercusión clínica (39).

Sin embargo, las diferencias en cuanto a la configuración y características del esfínter anal externo son más llamativas, y no sólo dependen de la edad, siendo factores muy importantes a la hora del estudio ecográfico endoanal el sexo y la cantidad de tejido graso.

En la mujer existe una peculiaridad en el estudio ecográfico durante el paso del canal anal alto a medio en su cara anterior; en algunas ocasiones presenta un defecto de cierre del anillo que forma el esfínter externo y puede llegar a confundirse con un desgarro esfinteriano.

INCONTINENCIA FECAL

La continencia anal es un complejo mecanismo que requiere integridad anatómica del suelo de la pelvis y una adecuada coordinación sensitivo motora. La principal causa de la incontinencia anal se debe a una alteración o degeneración nerviosa del suelo de la pelvis (incontinencia neuógena) o a una agresión traumática directa sobre la musculatura esfinteriana ya sea de causa obstétrica o quirúrgica después de intervenciones sobre la región anorrectal (cirugía de las fisuras, fístulas...) (40). Tradicionalmente el estudio funcional de la incontinencia anal se ha basado en la exploración digital, la manometría anal, la electromiografía con aguja fina y la determinación de los tiempos de latencia pudendos (41)

La fiabilidad de la exploración digital es controvertida y depende del observador. A pesar de ello proporciona datos anatómicos muy útiles.

La manometría anorrectal permite objetivar las presiones basales y de esfuerzo con lo que analiza la función de la musculatura lisa y estriada, determina la compliance rectal y la presencia o ausencia del reflejo anal inhibitorio. Sin embargo no es útil a la hora de determinar la localización de las lesiones esfinterianas (42).

La electromiografía con aguja fina es un procedimiento complejo que requiere realizar múltiples punciones lo que la convierte en una exploración molesta y en la actualidad se realiza en contadas ocasiones (43).

La ecografía endoanal (EEA) ha mostrado desde su aparición su enorme utilidad para valorar el suelo de la pelvis y el canal anal (44). Muestra la anatomía de los esfínteres, la existencia de lesiones esfinterianas que pasan en ocasiones inadvertidas y establece los grados de separación de los cabos esfinterianos (45).

Cualquier solución de continuidad esfinteriana se considera una ruptura. Los defectos del esfínter interno se visualizan como interrupciones en la banda circular hipoecoica. La dilatación anal puede causar individual o múltiples defectos en el esfínter mientras que la esfinterotomía lateral interna provoca un defecto bien definido. Las rupturas del esfínter externo se presentan como una zona más hipoecoica que el propio músculo mezclada con áreas de ecogenicidad mixta. La causa más frecuente es el daño obstétrico y el defecto se suele situar en la cara anterior (figura 9).

La cirugía es la mejor opción para el tratamiento de la incontinencia anal traumática, con unos resultados adecuados siempre que no exista lesión neurológica y haya posibilidad reparadora muscular. En este contexto, la ecografía endoanal es el instrumento que permite seleccionar a los pacientes que se pueden beneficiar de una reparación quirúrgica de aquellos en los que la cirugía está conducida al fracaso, como son los casos de ausencia de alteración anatómica, donde la reparación esfinteriana no tiene sentido por tratarse de lesión neurológica (46). Por otro lado permite controlar la reparación esfinteriana y el solapamiento de los bordes de la esfinteroplastia.

ABSCESOS Y FISTULAS ANALES COMPLEJAS

Los abscesos de la región perianal suelen ser fácilmente visibles y su tratamiento pasa por el drenaje quirúrgico pero en otros casos, bien sea porque el paciente no presenta clínica o la colección está en profundidad son difíciles de diagnosticar. La ecografía endoanal permite detectar abscesos de hasta pocos mm que se visualizan como imágenes hipoecogénicas de bordes bien definidos (47).

La mayoría de las fístulas anales tienen un trayecto interesfinteriano simple fácil de detectar por la exploración física siguiendo la dirección de la vía de drenaje. Una pequeña proporción de pacientes presentan fístulas complejas con trayectos tortuosos y afectación importante de los esfínteres. En estas la evaluación preoperatoria es fundamental y el conocimiento de la anatomía y disposición de los trayectos fístulosos a través de la musculatura esfinteriana contribuye significativamente en el éxito quirúrgico (48).

Aunque cirujanos con experiencia son capaces mediante la exploración clínica de definir los trayectos con relativa precisión, la ecografía endoanal al ser una prueba reproducible y no subjetiva, tiene aquí su indicación sobre todo si el cirujano no es el explorador o bien no tiene experiencia demostrada.

Las fístulas se observan como bandas lineales hipoecoicas que atraviesan los esfínteres y terminan en una solución de continuidad en la capa submucosa que constituye el orificio interno.

La ecografía endoanal permite definir la topografía del trayecto principal, de los secundarios, diagnosticar la presencia de cavidades intermedias y localizar el orificio interno en un porcentaje variable de casos ( 50-72%) (49).

Un problema que se plantea en las imágenes ecográficas son las cicatrices existentes en las fístulas recurrentes, los cambios postquirúrgicos que producen atenuación de los tejidos y producen imágenes hipo e hiperecoicas o ecogenicidades mixtas, que pueden conducir a localizaciones erróneas de los trayectos fistulosos en un 20% de los casos (50,51).

Si además existe un orificio externo, se puede realizar el estudio tras instilación de agua oxigenada (unos 2 ml mediante abbocath nº 18) lo que realza el trayecto fistuloso y permite diferenciar mucho mejor de las estructuras vecinas.

CONCLUSIONES

La ecografía endoluminal se engloba dentro de las técnicas de imágen que han aparecido en la última década para el estudio de las enfermedades digestivas.

Desde su introducción en la práctica clínica se ha convertido en el principal método en la estadiación preoperatoria de los tumores de recto lo que supone un nuevo enfoque a la hora de la estrategia quirúrgica; en este sentido son cada vez más los autores que apoyan la cirugía local en casos seleccionados de carcinomas y la aplicación de terapias neoadyuvantes. Su utilidad se completa con la excelente visualización de la anatomía del canal anal lo que proporciona información adicional al cirujano ante la díficil patología anorrectal (incontinencia fecal y fístulas complejas).

Es de suponer que la evolución tecnológica de esta exploración va a proseguir (transductores de alta frecuencia, ecografía en tres dimensiones...) y va a permitir mejorarla aún más propiciando su difusión definitiva.

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TABLA I: Correlación entre la ecografía endorrectal del nivel de invasión tumoral (uT) y la afectación histológica (pT).

pT1 pT2 pT3 pT4 TOTAL

uT1 38 3 * 41

uT2 8 2 * 10

uT3 7 * 53 60

uT4 9 9

38 18 55 9 120

* Errores cometidos

 

TABLA II. Fiabilidad de la ecografía endorrectal en la invasión de la pared rectal y afectación de las adenopatías mesorrectales.

Autor / Año Casos Invasión pared Adenopatías

Hildebrandt 32 (1986) 76 88 % 74%

Orrom 31 (1990) 77 75 % 82 %

Milsom 25 (1990) 52 83 % 70 %

Glaser 24 (1990) 86 88 % 79 %

Ramírez 12 (1994) 69 90 % 82 %

Navarro 26 (1996) 56 82 % 73 %

 

INDICACIONES DE LA ECOGRAFIA ENDOANAL

1- Incontinencia fecal

2- Abscesos perianales

3- Fístulas anales complejas

3- Dolor anal idiopático

4- Seguimiento tras intervenciones quirúrgicas sobre los esfínteres

5- Tumores anales.

 

FIGURAS

Figura 1: Anatomía ecografía normal del recto mostrando las cinco capas concéntricas de distinta ecogenicidad. Se ve además un ganglio linfático.

Figura 2: Tumor uT1, afecta a mucosa y submucosa sin sobrepasarla (afectación de la 2ª capa sin romper la 3ª). Paciente candidato a cirugía local.

Figura 3: Tumor uT2 que invade la muscular propia. Engrosamiento de la 4º capa negra sin sobrepasarla.

Figura 4: Tumor uT3 que rompe todas las capas y afecta la grasa perirrectal.

Figura 5: Tumor uT4, que infiltra en la parte anterior la próstata. Paciente candidato a

QT + RT preoperatoria.

Figura 6: Canal anal alto. El haz pubo-rectal rodea en forma de "V" al EAE (esfínter externo)

y al EAI ( esfínter interno hipoecoico).

Figura 7: Canal anal medio que muestra los dos esfínteres concéntricos.

Figura 8: Canal anal bajo. El esfínter interno ya ha desaparecido y sólo se ve el externo.

Figura 9: A: Rotura del esfínter anal interno en la parte inferior derecha.

B: Paciente con incontinencia fecal de origen obstétrico que presenta una gran rotura del esfínter externo en la cara anterior.

Figura 10: Fístula anal compleja en herradura. El agua oxigenada produce una imágen hiperecoica realzando los trayectos fístulosos.